Cálculos en la vejiga
Un cálculo vesical es un grumo duro formado por las sales de la orina que ha crecido dentro de la propia vejiga, no un cálculo que haya bajado desde el riñón.
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Un cálculo vesical es un grumo duro formado por las sales de la orina que ha crecido dentro de la propia vejiga, no un cálculo que haya bajado desde el riñón. El origen casi siempre es el mismo: la vejiga ha dejado de vaciarse por completo. La orina residual se estanca, las sales precipitan, los cristales se van pegando unos a otros y en unos meses aparece una piedra que puede medir desde un grano de arena hasta una nuez. Por eso el cálculo rara vez es una enfermedad por sí misma: suele ser la señal visible de otro problema oculto, y el tratamiento que se limita a retirarlo dura poco.
Por qué la vejiga no se vacía del todo
Una vejiga sana queda prácticamente vacía después de orinar. Si en cada micción se queda dentro aunque sea un pequeño volumen, las condiciones para que crezca un cálculo ya están servidas. Los obstáculos pueden ser muy distintos.
- Próstata agrandada: la causa más frecuente en varones a partir de los cincuenta, porque el tejido crecido comprime la uretra.
- Estrechez de la uretra después de un traumatismo, una inflamación, un sondaje o una cirugía.
- Fallo en el control nervioso de la vejiga: lesión de la médula espinal, esclerosis múltiple, diabetes de larga evolución con daño de los nervios, espina bífida. La vejiga no se contrae o lo hace sin coordinarse con el esfínter.
- Sonda permanente o autosondaje. La sonda casi nunca deja la vejiga seca del todo y ella misma ofrece una superficie donde se depositan las sales.
- Descenso de la pared de la vejiga hacia la vagina en la mujer, tras partos, trabajos de esfuerzo o años de empujar por estreñimiento.
- Bolsas en la pared vesical (divertículos). La orina se queda dentro de la bolsa y no se lava.
- Vejiga ampliada con un segmento de intestino tras una cirugía reconstructiva: la mucosa intestinal produce moco y alrededor de él se acumulan sales.
Capítulo aparte merece el cuerpo extraño: un hilo de sutura que no se ha reabsorbido, un fragmento de sonda, un dispositivo intrauterino olvidado. Se convierte en el núcleo alrededor del cual el cálculo crece más deprisa de lo habitual. En los niños de países cálidos los cálculos no se deben a un obstáculo, sino a la deshidratación y a una alimentación monótona. Por último, un cálculo pequeño del riñón puede bajar a la vejiga y, si la salida está dificultada, quedarse allí y seguir creciendo.
Qué nota la persona
- dolor sordo o agudo por encima del pubis, a menudo más intenso al final de la micción; en el varón se irradia al pene;
- el chorro se corta de golpe y vuelve al cambiar de postura, porque el cálculo rueda hacia la salida y regresa;
- ganas frecuentes de orinar, sobre todo por la noche, y sensación de vaciado incompleto;
- escozor y ardor al orinar;
- orina turbia, con poso y olor fuerte;
- sangre en la orina, desde un tono rosado hasta un rojo evidente;
- en los niños, la vuelta de la pérdida de orina nocturna; en los varones pequeños, a veces una erección prolongada y dolorosa.
Un cálculo pequeño puede pasar años sin dar la cara y aparecer por casualidad en una ecografía hecha por otro motivo. La ausencia de dolor no significa que sea inofensivo: sigue irritando la pared y manteniendo la infección.
Cuándo hay que pedir ayuda de inmediato
- la micción se ha detenido por completo y el bajo vientre duele cada vez más por la distensión: es una retención aguda de orina y la vejiga debe vaciarse en las próximas horas;
- aparece fiebre con escalofríos, dolor lumbar, debilidad o confusión: la infección ha subido hacia los riñones y puede pasar a la sangre;
- la orina se vuelve de un rojo intenso, con coágulos;
- el dolor del bajo vientre no cede y no deja enderezarse.
Merece un comentario aparte la sangre en la orina. Aunque el cálculo ya esté localizado y la explicación parezca evidente, la sangre visible obliga a revisar la vejiga entera. Un cálculo y un tumor vesical conviven con cierta frecuencia, y todo lo que se atribuye sin más a la piedra se convierte fácilmente en tiempo perdido.
Por qué es peligroso un cálculo que «no molesta»
Esperar a que el cálculo salga solo suele ser inútil y a veces arriesgado. La orina estancada a su alrededor es un medio cómodo para las bacterias: de ahí las cistitis repetidas que responden mal a las tandas cortas de antibiótico y las infecciones que ascienden al riñón. Si el cálculo tapona la salida, la presión se transmite hacia arriba, las cavidades renales se dilatan y, con el tiempo, la función del riñón se resiente.
Hay además una vía más rara, pero más seria. La irritación mantenida durante años de la mucosa —por un cálculo grande que nadie ha retirado o por una sonda que lleva años puesta— aumenta el riesgo de tumor maligno de vejiga, incluido el carcinoma escamoso. El mismo mecanismo actúa en la afectación parasitaria crónica de la vejiga (esquistosomiasis) en personas que han vivido o pasado largas temporadas en África y Oriente Medio. El riesgo es bajo, pero es un argumento de peso para no dejar un cálculo dentro durante décadas y para no olvidar el cambio programado de la sonda.
Cómo se localiza el cálculo
Las pruebas resuelven dos cuestiones a la vez: confirmar el cálculo y entender qué impide que la vejiga se vacíe.
- Análisis de orina y urocultivo: muestran inflamación, sangre, cristales y qué bacterias habitan la vejiga.
- Ecografía con la vejiga llena, que suele ser el primer paso: ve el cálculo, el grosor de la pared y, después de orinar, mide la orina residual.
- Radiografía simple, que no siempre sirve: los cálculos de ácido úrico son transparentes a los rayos y en la vejiga son frecuentes. Una placa negativa no descarta nada.
- Tomografía computarizada sin contraste, el método más fiable, que detecta cálculos de cualquier composición.
- Cistoscopia: mirar la vejiga por dentro con un instrumento fino provisto de cámara. Muestra el cálculo, el estado de la mucosa, los divertículos y las zonas sospechosas, y a menudo el cálculo se retira en el mismo acto.
Conviene enviar el cálculo extraído a analizar. De su composición —ácido úrico, oxalato de calcio o sales que se forman con la infección— depende lo que haya que hacer después.
Cómo se retira el cálculo
Un cálculo vesical rara vez sale por sí solo: crece en un fondo de saco y suele superar ya el calibre de la uretra. Beber mucho ayuda únicamente con los granos más pequeños y solo si la salida está libre.
El procedimiento habitual es la cistolitolapaxia por vía uretral: se introduce en la vejiga un instrumento con cámara, el cálculo se fragmenta con láser, ultrasonidos o de forma mecánica y los restos se lavan. Se hace con anestesia general o raquídea, se administra un antibiótico preventivo y a veces se deja una sonda uno o dos días. Los cálculos grandes y los de los niños se extraen más a menudo por una pequeña punción encima del pubis, para no dañar una uretra estrecha. La cirugía abierta se necesita pocas veces: cálculos muy grandes o múltiples, o cuando a la vez se va a intervenir la próstata.
La parte más importante es corregir la causa. En el varón con próstata agrandada se pauta medicación (bloqueadores alfa, inhibidores de la 5-alfa-reductasa) o se planifica cirugía prostática. Si falla el control nervioso, se revisan la frecuencia del sondaje y el tipo de sonda. En el descenso de la pared vesical ayudan un pesario o la cirugía reparadora. El divertículo se extirpa si hace falta. Sin este paso los cálculos vuelven en pocos años.
Qué reduce la probabilidad de que vuelva
- beber lo suficiente: la referencia para un adulto sin restricción de líquidos son unos dos o tres litros al día, de modo que la orina se mantenga clara;
- vaciar la vejiga con regularidad y no aguantar mucho tiempo;
- practicar la doble micción: esperar de diez a veinte segundos después de terminar el chorro e intentarlo otra vez;
- no dejar que se instale el estreñimiento, porque un intestino lleno dificulta mecánicamente el vaciado de la vejiga;
- si hay sonda permanente, respetar los plazos de cambio y la higiene;
- tras retirar el cálculo, acudir a la ecografía de control con medición de orina residual aunque nada moleste.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa cómo ha cambiado exactamente la micción, si hay señales de infección o de retención, explica qué pruebas conviene hacer primero y por qué una radiografía sola no basta, ayuda a interpretar los informes que ya se tienen e indica a qué especialista acudir de forma presencial y con qué urgencia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.




