Blefaritis
La blefaritis es la inflamación del borde del párpado, esa franja estrecha donde nacen las pestañas y desembocan los conductos de las glándulas sebáceas.
En esta página
Medicamentos comúnmente prescritos para Blefaritis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: POMADA OFTALMICA, 10 mgPrincipio activo: CloranfenicolFabricante: Omnivision GmbhRequiere recetaForma farmacéutica: COLIRIO, 5 mg/mlPrincipio activo: moxifloxacinaFabricante: Omnivision GmbhRequiere recetaForma farmacéutica: COLIRIO, 5 mg/mlPrincipio activo: moxifloxacinaFabricante: Tiedra Farmaceutica S.L.Requiere receta
La blefaritis es la inflamación del borde del párpado, esa franja estrecha donde nacen las pestañas y desembocan los conductos de las glándulas sebáceas. Los párpados se enrojecen y se hinchan, los ojos pican y escuecen, por la mañana las pestañas aparecen pegadas y en su raíz se forman escamas. No se contagia y casi nunca amenaza la visión, pero es una afección crónica: va y viene en oleadas durante meses y años. La buena noticia es que su evolución depende sobre todo del cuidado diario, no de los medicamentos.
Qué ocurre en el borde del párpado
A lo largo del borde del párpado hay dos hileras de estructuras. Por delante, las raíces de las pestañas con sus pequeñas glándulas sebáceas; por detrás, más cerca del ojo, la salida de las glándulas de Meibomio, que producen grasa. Esa grasa forma la capa superior de la película lagrimal y evita que se evapore.
La inflamación puede instalarse en cualquiera de las dos zonas, y de ahí depende el cuadro. Cuando sufre el borde anterior se ven escamas y costras en las pestañas y la orilla del párpado se pone roja. Cuando falla el trabajo de las glándulas de Meibomio, sus orificios se obstruyen, la secreción espesa y la película lagrimal se rompe antes de lo normal: entonces no domina el picor, sino la sequedad, el escozor y la sensación de arenilla. Lo más habitual es que coincidan ambas formas.
De ahí la conclusión principal sobre el tratamiento: unas gotas que calman la inflamación durante un día no cambian nada dentro de las glándulas. Lo que sí las cambia es el calor y la limpieza regulares del borde del párpado.
Cómo se nota
- picor y quemazón en el borde del párpado, a veces más intensos al despertar;
- sensación de arena o de una mota que no hay manera de arrastrar;
- orilla del párpado roja y algo engrosada;
- escamas, costras o pequeños manguitos blanquecinos en la raíz de las pestañas;
- pestañas pegadas después de dormir;
- sequedad, fatiga rápida al leer o trabajar con pantallas, mala tolerancia a las lentes de contacto;
- de vez en cuando, orzuelos y bultitos duros e indoloros dentro del párpado;
- con el tiempo, pestañas más escasas o que crecen en dirección equivocada.
Los síntomas suelen afectar a los dos ojos, aunque uno moleste más. Casi desaparecen y vuelven, muchas veces coincidiendo con el cansancio, el aire seco, muchas horas de pantalla o un brote de una enfermedad de la piel.
Por qué se inflama el borde del párpado
La blefaritis no tiene una causa única; por lo general se suman varias.
- Bacterias que viven en la piel. Las tenemos todos y en condiciones normales son inofensivas, pero con exceso de grasa cutánea se multiplican junto a las pestañas y sostienen la inflamación.
- Disfunción de las glándulas de Meibomio, la base más frecuente de la blefaritis crónica: la secreción se vuelve espesa como una pasta y no sale.
- Dermatitis seborreica. Si hay caspa y descamación en cejas y alas de la nariz, el borde del párpado casi siempre está implicado.
- Rosácea. El enrojecimiento persistente de mejillas y nariz con arañas vasculares acompaña a menudo a una blefaritis rebelde que no cede con la higiene habitual.
- Ácaros Demodex. Viven en los folículos pilosos; su exceso produce los manguitos característicos en la base de las pestañas y un picor tenaz.
- Ojo seco, a la vez consecuencia de la blefaritis y factor que la agrava: el círculo se cierra.
- Dermatitis alérgica de contacto por cosméticos, desmaquillantes o colirios.
La blefaritis no se transmite de persona a persona: no se contagia a la familia por la toalla ni por la almohada.
El cuidado diario es el tratamiento de fondo
La higiene palpebral tiene tres pasos y ocupa unos minutos.
- Calor. Una compresa templada y húmeda sobre los párpados cerrados durante cinco a diez minutos. El calor debe ser agradable, no ardiente: reblandece la secreción espesa de las glándulas.
- Masaje. Justo después de la compresa, masajear con suavidad el párpado con la yema del dedo, del fondo hacia el borde de las pestañas, medio minuto por ojo. Así se expulsa la secreción ablandada.
- Limpieza. Pasar por la orilla del párpado, junto a la raíz de las pestañas, una toallita de farmacia para higiene palpebral, un disco de algodón con un limpiador preparado o champú infantil muy diluido. El globo ocular no se frota: se trabaja solo en el borde.
Las primeras semanas se hace dos veces al día; después suele bastar una. El error más común es dejarlo en cuanto se alivia: los síntomas vuelven en un par de semanas. Conviene ver este cuidado no como un tratamiento con principio y fin, sino como lavarse los dientes: una rutina diaria.
Ayudan también los detalles: tocarse menos los ojos, humidificar el aire, hacer pausas ante la pantalla y usar lágrimas artificiales si hay sequedad, mejor sin conservantes cuando hay que ponerlas a menudo. Si existe caspa o rosácea, también hay que tratarlas: de lo contrario los párpados volverán a inflamarse.
Cuándo el cuidado no basta
Conviene acudir al médico si tras un mes de higiene cuidadosa nada ha cambiado, si los brotes se encadenan o si el ojo se ha puesto claramente rojo y doloroso.
El médico puede pautar una pomada o unas gotas con antibiótico en tanda corta, cuando hay inflamación marcada del borde anterior con costras y secreción purulenta. En la disfunción grave de las glándulas de Meibomio y en la rosácea se emplean antibióticos por vía oral durante periodos largos y a dosis baja: no tanto para frenar bacterias como por su efecto sobre la composición de la secreción glandular. Hay límites: el grupo de las tetraciclinas no se indica en el embarazo, la lactancia ni en niños, y para ellos se elige otra familia. Con exceso de Demodex se usan productos específicos para el borde palpebral. Los colirios antiinflamatorios con corticoides son necesarios a veces, pero solo por indicación del oftalmólogo y durante poco tiempo: usados sin control elevan la presión dentro del ojo.
El bultito duro e indoloro dentro del párpado (chalazión) se trata primero con las mismas compresas y el mismo masaje; si no se reabsorbe en unas semanas, se extirpa o se infiltra.
Lo que no se debe achacar a la blefaritis
La blefaritis afecta al párpado, no al ojo. Si aparecen los signos de la lista siguiente hay que replantear el diagnóstico, y mejor sin demora.
- dolor en el ojo mismo y no en el párpado; fotofobia intensa;
- pérdida o visión borrosa;
- enrojecimiento vivo del globo ocular, sobre todo alrededor del iris;
- hinchazón del párpado que crece deprisa con fiebre, dolor al mover el ojo o protrusión del ojo: puede ser una celulitis orbitaria, una urgencia;
- un engrosamiento del párpado que no se va, deforma la orilla y se acompaña de pérdida de pestañas en esa zona;
- un chalazión que reaparece obstinadamente en el mismo punto del mismo párpado.
Los dos últimos puntos merecen atención especial. Un tumor maligno raro de las glándulas sebáceas del párpado sabe disfrazarse durante años de blefaritis crónica unilateral o de chalazión «corriente» que se extirpa y vuelve a crecer. Deben alertar la unilateralidad, la pérdida de pestañas en la zona afectada y la falta de respuesta al tratamiento. En ese caso el oftalmólogo toma una muestra de tejido para analizarla: no es exceso de celo, sino la única forma de no pasar por alto una posibilidad rara pero peligrosa.
Lentillas, maquillaje y brotes
Durante un brote es mejor retirar las lentes de contacto y pasar a las gafas: un borde palpebral inflamado empeora la tolerancia a las lentes y aumenta el riesgo de infección de la córnea. Conviene volver a ellas unos días después de que ceda el enrojecimiento, con un par nuevo y solución fresca.
El delineador y la máscara también deben quedar aparcados mientras dura el brote: obstruyen la salida de las glándulas justo donde hay que liberar los conductos. En los periodos tranquilos el maquillaje es aceptable, pero no en el borde interno del párpado, retirándolo esa misma noche y cambiando la máscara abierta cada pocos meses. Las extensiones de pestañas y el micropigmentado entre ellas casi siempre empeoran la evolución en quien tiene tendencia a la blefaritis.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa desde cuándo y con qué patrón se suceden los brotes, ayuda a distinguir la blefaritis de los cuadros que exigen una revisión presencial urgente, revisa paso a paso la técnica de higiene palpebral —donde suele estar la causa de los fracasos— y orienta sobre qué conviene tratar con el oftalmólogo y con el dermatólogo.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Blefaritis
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Blefaritis con un médico online.














