Artritis reactiva
La artritis reactiva es una inflamación de las articulaciones que empieza unas semanas después de una infección intestinal o genitourinaria.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Artritis reactiva
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
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La artritis reactiva es una inflamación de las articulaciones que empieza unas semanas después de una infección intestinal o genitourinaria. En la articulación no hay infección: esta pasó hace tiempo, pero el sistema inmunitario sigue trabajando y por error la emprende con los tejidos propios. De ahí las dos peculiaridades principales de esta enfermedad. La primera es que la persona no relaciona la rodilla hinchada con la gastroenteritis del mes pasado y llega a la consulta sin esa mitad de la historia. La segunda es que la articulación no se cura con antibióticos: allí no hay nada que matar.
Cómo empieza
Entre la infección y los primeros dolores suelen pasar de una a cuatro semanas. Afecta sobre todo a adultos jóvenes, y la variante intestinal se da por igual en hombres y en mujeres.
El cuadro es bastante reconocible si se sabe qué buscar:
- se afectan pocas articulaciones, entre una y cuatro, no todas a la vez;
- y no de forma simétrica: duele una rodilla, no las dos;
- lo más frecuente son las piernas: rodillas, tobillos y articulaciones de los pies;
- la articulación se hincha, se pone rígida y caliente al tacto, y la piel de encima puede enrojecer;
- por la mañana las articulaciones están agarrotadas, y eso no se pasa enseguida, sino en media hora o más;
- una queja aparte y muy característica es el dolor en el talón, donde el tendón se inserta en el hueso: duele apoyar el pie al levantarse;
- un dedo del pie o de la mano puede hincharse entero, como una salchicha, y no solo en una articulación;
- algunas personas tienen dolor lumbar y en las nalgas, sobre todo de noche y de madrugada, que mejora al moverse;
- casi siempre hay un cansancio intenso y a veces algo de fiebre.
La clave del diagnóstico suele estar en el pasado: recuerde si un mes o mes y medio antes hubo diarrea, vómitos, una intoxicación alimentaria, escozor al orinar o un flujo distinto de lo habitual. La infección pudo ser tan leve que se le olvidó, y en las mujeres la infección genitourinaria muchas veces cursa sin ninguna molestia.
No solo las articulaciones: ojos, orina y piel
La artritis reactiva no suele venir sola, y conviene saberlo de antemano para no ir de médico en médico con cada queja por separado.
- Los ojos. Lo más habitual es una conjuntivitis: enrojecimiento, párpados pegados, sensación de arenilla. Es molesta pero no peligrosa. En algunas personas, en cambio, se inflama la capa interna del ojo: entonces el ojo se enrojece alrededor del iris, duele mucho, molesta la luz y la visión se vuelve borrosa. Eso exige que un oftalmólogo lo vea en las próximas veinticuatro horas, porque sin tratamiento esa inflamación puede dañar la vista.
- La orina. Escozor, ganas frecuentes, secreción. Un detalle importante: esa inflamación aparece también en la variante intestinal de la enfermedad, es decir, no significa siempre una infección de transmisión sexual.
- La boca. Pequeñas llagas en la mucosa que normalmente no duelen y por eso pasan desapercibidas.
- La piel y las uñas. En las plantas y las palmas puede salir una erupción gruesa y descamativa con costras, y las uñas se engrosan y se desmenuzan. En hombres aparecen a veces manchas indoloras en el glande.
La combinación de articulación, ojo y molestias al orinar no la tiene todo el mundo, pero cuando está presente es un argumento fuerte a favor de la artritis reactiva.
Por qué se inflama la articulación si no hay infección en ella
Los microbios que la desencadenan son bastante concretos. Por el lado intestinal, los causantes de las intoxicaciones alimentarias: salmonela, shigela, campilobacter y yersinia. Por el lado genitourinario, la principal responsable es la clamidia.
Lo que ocurre después es lo siguiente: el sistema inmunitario, que ha reconocido al microbio, sigue reaccionando incluso cuando ya lo ha destruido, y acaba tomando como blanco la membrana de la articulación y los puntos donde se insertan los tendones. Por eso el cultivo del líquido extraído de una articulación inflamada no crece: allí no hay bacterias vivas.
No todo el que pasa una infección así desarrolla artritis: hablamos de unos pocos casos por cada cien. Mucho depende de las particularidades heredadas del sistema inmunitario: en quienes tienen cierto rasgo genético la enfermedad aparece bastante más a menudo y es más intensa. Eso explica también por qué, tras la misma comida que sentó mal a varios, solo a uno del grupo le dolieron las articulaciones.
Artritis séptica: lo que no se puede confundir
Existe un cuadro que se parece pero que necesita atención hoy, no dentro de una semana. Es la artritis séptica, purulenta: bacterias que entran en la propia articulación y destruyen el cartílago en cuestión de días.
Hay que buscar atención urgente si:
- se ha inflamado de golpe una sola articulación, y está caliente, roja e hinchada;
- el dolor es muy intenso, casi no se puede mover la articulación y no se logra apoyar la pierna;
- al mismo tiempo hay fiebre alta, escalofríos y una debilidad marcada;
- todo esto se ha desarrollado deprisa, en horas o en uno o dos días.
El riesgo es mayor si hay una prótesis en esa articulación, si hace poco se infiltró, si al lado hay una herida o un forúnculo en la piel, y también en la diabetes, en la inmunidad disminuida y en el consumo de drogas por vía intravenosa. En niños y en personas mayores puede no haber fiebre en absoluto: fíjese en la articulación.
La única forma de aclararlo es la punción: con una aguja fina se extrae algo de líquido articular y se mira si contiene bacterias. Hay que hacerlo el mismo día y antes de empezar los antibióticos. Vigilar esa articulación en casa, aplicarle calor y esperar a ver si se pasa sola no es una opción.
Con una articulación caliente aislada se confunden otras dos cosas: la gota, cuyo ataque suele empezar de noche en la base del dedo gordo del pie, y la artritis tras la picadura de una garrapata. Caso aparte es la artritis gonocócica: también se relaciona con una infección sexual, pero, a diferencia de la reactiva, es una infección real de la articulación y se trata con antibióticos de forma urgente.
Qué comprueba el médico y para qué
No existe un análisis único que confirme la artritis reactiva. El diagnóstico se arma con el relato de la infección reciente, el patrón de articulaciones afectadas y unas pruebas que descartan otras cosas.
Lo habitual es pedir:
- un análisis de sangre con los marcadores de inflamación y también los que ayudan a distinguirla de la artritis reumatoide;
- estudio de la orina y una muestra para clamidia y, si hubo una infección intestinal reciente, un cultivo de heces;
- una punción de la articulación si hay bastante líquido: no sirve para encontrar la causa de la artritis, sino para descartar una infección purulenta y los cristales de la gota;
- una ecografía o una radiografía para ver qué ocurre dentro de la articulación y en las inserciones de los tendones.
A veces se propone el análisis de ese rasgo genético. Es útil como argumento adicional, pero por sí solo no demuestra nada: lo tienen muchas personas sanas y le falta a una parte de las que enferman.
Del tratamiento se ocupa el reumatólogo; si se inflama el ojo entra el oftalmólogo y, si la piel cambia mucho, el dermatólogo. Si se encuentra una infección por clamidia, hay que estudiar y tratar también a la pareja sexual: de lo contrario todo se repetirá.
Cómo se trata
La base son los antiinflamatorios no esteroideos. Quitan el dolor y reducen la propia inflamación, y se toman en pauta continua mientras la articulación esté activa, no solo cuando duele. La elección corresponde al médico: este grupo tiene limitaciones en enfermedades del estómago, del riñón y del corazón.
Si no basta, hay pasos siguientes:
- infiltrar un corticoide directamente en la articulación inflamada, lo que a menudo da un alivio rápido y duradero, pero solo después de haber descartado una infección dentro de ella;
- una tanda corta de corticoides por vía oral cuando hay muchas articulaciones afectadas;
- en los casos que se alargan, fármacos antirreumáticos de fondo, que actúan despacio y se pautan durante meses;
- antibióticos, pero solo para tratar la infección en sí, si todavía está presente. Una tanda de antibióticos no acorta la artritis ni cura la articulación, y este es uno de los grandes malentendidos alrededor de la enfermedad.
Hay una parte del tratamiento que se infravalora: el movimiento. El reposo completo lleva enseguida a la rigidez y a la pérdida de fuerza, así que la articulación necesita un rango de movimiento suave pero diario y, a medida que la inflamación cede, ejercicios de fortalecimiento. El fisioterapeuta ayuda a graduar la carga y, si duele el talón, a elegir calzado y plantillas.
Cuánto dura y qué puede hacer usted
El pronóstico es bueno en conjunto: en la mayoría todo se apaga en tres a seis meses y no deja rastro. En una parte de las personas se prolonga más de un año o vuelve tras una nueva infección. En una minoría, sobre todo entre quienes llevan ese rasgo genético, se convierte en una inflamación prolongada de la columna y las articulaciones que exige seguimiento continuado.
Mientras dura el brote, ayudan cosas sencillas:
- frío envuelto en una toalla sobre la articulación caliente e hinchada, y calor sobre los músculos agarrotados, pero no sobre la articulación inflamada;
- no quedarse en cama: moverse un poco cada día, cambiar de postura, estirar;
- pasar la actividad a lo que no castiga las articulaciones: natación, bicicleta estática, caminar en llano;
- calzado cómodo de suela blanda, sobre todo si duelen los talones y los pies;
- tomar los analgésicos en la pauta que indicó el médico y no de forma ocasional.
Conviene adelantar la consulta si aparece un ojo rojo doloroso que molesta con la luz, si una articulación se inflama de golpe con fiebre alta, o si el dolor lumbar nocturno no se va durante meses: esto último indica que la enfermedad no se ha retirado, sino que ha cambiado de forma.
Consulta en línea
A distancia se reúne bien esa mitad de la historia que suele faltar: el médico preguntará con detalle qué pasó el mes o mes y medio anterior al dolor articular, qué articulaciones están afectadas y de qué manera, si hay molestias de ojos, de orina o de piel, y le dirá si esto se parece a una artritis reactiva y qué análisis conviene hacerse antes de la visita presencial. Es también una forma cómoda de comentar resultados ya hechos, aclarar el tratamiento pautado y saber qué hacer en un brote.
Lo que la consulta en línea no resuelve conviene decirlo con claridad: una única articulación caliente con fiebre alta no se valora a distancia. En ese caso hacen falta una exploración y una punción articular el mismo día; empiece buscando atención urgente y no escribiendo un mensaje.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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