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Medicamentos comúnmente prescritos para Alergias
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, 10 mg/1,5 mlPrincipio activo: SomatropinaFabricante: Novo Nordisk A/SRequiere recetaForma farmacéutica: INHALACIÓN PULMONAR, 100 microgramosPrincipio activo: BudesonidaFabricante: Laboratorio Aldo Union S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 10 mg de dihidrocloruro cetirizinaPrincipio activo: CetirizinaFabricante: Viatris LimitedRequiere receta
La alergia es un error de identificación. El sistema inmunitario toma una proteína inofensiva —un trozo de nuez, la saliva de un gato, el veneno de una avispa— por un peligro y despliega contra ella una defensa pensada para los parásitos. Lo que hace daño no es la nuez, sino la reacción frente a ella. El abanico es amplio: desde una nariz que pica en mayo hasta una situación en la que se cuenta por minutos. Esta página trata la alergia en conjunto: cómo funciona, qué aspecto tiene su forma peligrosa y qué hacer ante ella.
Por qué se equivoca el organismo
En el primer encuentro con la sustancia, el sistema inmunitario fabrica anticuerpos y los reparte por los mastocitos de la piel, las mucosas y el intestino. Ese primer encuentro pasa inadvertido. En el siguiente, esas células reconocen la proteína conocida y liberan de golpe lo que tenían almacenado, sobre todo histamina: los vasos se vuelven permeables, los tejidos se hinchan, el músculo liso se contrae y la piel pica.
De ahí una consecuencia que despista a mucha gente: «lo he comido cien veces y nunca pasó nada» no es un argumento. La alergia a un alimento conocido de siempre puede aparecer a cualquier edad. Y al revés: la alergia infantil a la leche y al huevo desaparece en la mayoría antes de la escuela, mientras que la del cacahuete, los frutos secos, el pescado y el marisco suele durar toda la vida.
El riesgo es mayor si hay alergia, asma o eccema en familiares cercanos. No se hereda un alérgeno concreto, sino la tendencia a reaccionar.
Qué desencadena la reacción con más frecuencia
- Lo que se respira: polen de árboles y gramíneas, ácaro del polvo, esporas de moho, proteínas de gatos, perros, roedores y caballos.
- Alimentos: cacahuete, frutos secos, leche, huevo, pescado, moluscos y crustáceos, trigo, soja, sésamo.
- Veneno de insectos: picaduras de abeja, avispa y avispón.
- Medicamentos: sobre todo antibióticos del grupo de las penicilinas y antiinflamatorios no esteroideos.
- Contacto: látex, níquel de la bisutería, colorantes y conservantes de la cosmética.
Conviene conocer aparte los amplificadores. La misma ración puede pasar sin más o provocar una reacción grave si poco antes o poco después hubo ejercicio físico, alcohol, un analgésico del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos, falta de sueño o una infección. Por eso «otras veces fue leve» no garantiza que la próxima también lo sea.
Qué aspecto tiene la reacción
Los síntomas aparecen normalmente en los primeros minutos y, en la alergia alimentaria, hasta dos horas después.
- piel: picor, habones parecidos a los de una ortiga, hinchazón de párpados, labios y orejas;
- nariz y ojos: estornudos, secreción acuosa, escozor y lagrimeo;
- abdomen: náuseas, vómitos, retortijones, diarrea;
- respiración: tos, sibilancias, ronquera, sensación de nudo en la garganta;
- estado general: debilidad repentina, palidez, sudor frío.
La diferencia clave es sencilla. Si solo está afectada la piel o solo la nariz, la reacción es leve. Si están implicados dos sistemas o más a la vez, sobre todo la respiración o la circulación, ya es una anafilaxia y hay que actuar en consecuencia.
Anafilaxia: los primeros minutos
Llame de inmediato a una ambulancia (en Europa, al 112) si la persona:
- tiene hinchados los labios, la lengua o la garganta, le ha cambiado la voz o le cuesta tragar;
- presenta falta de aire, sibilancias, tos sin parar o sensación de ahogo;
- tiene la piel pálida, grisácea o azulada; en pieles oscuras se aprecia mejor en palmas, plantas y labios;
- sufre un mareo brusco, está confusa, se desploma o pierde el conocimiento;
- es un niño que queda flácido, no sostiene la cabeza o no responde como de costumbre.
Qué hacer mientras llega la ayuda:
- Administre adrenalina con el autoinyector, si lo hay, en la cara externa del muslo, incluso a través de la ropa si hace falta. Retrasarlo es más peligroso que una inyección de más. Ni los antihistamínicos en comprimidos ni el inhalador del asma sustituyen a la adrenalina.
- Tumbe a la persona. Levántele las piernas y evite que se siente o se ponga de pie de golpe: con la tensión baja eso es peligroso por sí solo. Si le cuesta respirar, semisentada; si está inconsciente pero respira, de lado; si está embarazada, sobre el costado izquierdo.
- Anote la hora de la inyección. Si a los 5 o 10 minutos no ha mejorado, se administra una segunda dosis cuando se dispone de ella.
- Llévela al hospital aunque haya mejorado. Unas horas después puede llegar una segunda oleada, ya sin nuevo contacto con el alérgeno.
Alergia, intolerancia y coincidencia
No todo lo que sienta mal es alergia, y la confusión sale cara.
La intolerancia (a la lactosa, por ejemplo) es una falta de enzima. El sistema inmunitario no participa y la reacción depende de la cantidad: una cucharada de leche en el café pasa inadvertida y un vaso da hinchazón y diarrea. No pone en riesgo la vida.
La celiaquía es una enfermedad inmunitaria, pero no una alergia: allí la reacción al gluten daña poco a poco la mucosa intestinal y se diagnostica por otras vías.
La alergia se dispara incluso con trazas, y la gravedad no puede predecirse por lo ocurrido la vez anterior.
Aquí entran también las intoxicaciones por pescado en mal estado y las reacciones al picante o a los sulfitos del vino: se parecen por fuera, pero funcionan de otra manera.
Cómo se busca la causa
La herramienta principal es un relato detallado: qué comió o qué respiró, en qué cantidad, cuántos minutos después empezó, qué más hubo ese día y cómo terminó. Las pruebas solo confirman la hipótesis que nace de ese relato.
Se emplean pruebas cutáneas, análisis de sangre de anticuerpos específicos, pruebas epicutáneas en la dermatitis de contacto y, cuando la alergia alimentaria no está clara, una prueba de provocación bajo vigilancia médica y con medios para actuar.
Un matiz importante: una prueba positiva sin una historia que encaje no indica enfermedad, sino solo sensibilización. Por eso estudiarlo «todo a la vez» perjudica: arroja hallazgos por los que la gente pasa años excluyendo alimentos que tolera sin problema.
Y aparte, aquello por lo que no merece la pena pagar. Los paneles de anticuerpos IgG frente a alimentos, el análisis del cabello, la biorresonancia y la kinesiología no detectan alergias. Su resultado es una lista arbitraria de alimentos que lleva a dietas injustificadas y, en niños, a carencias nutricionales.
Qué ayuda a llevar una vida normal
- Conocer el alérgeno con exactitud y leer las etiquetas: en la Unión Europea los principales alérgenos alimentarios deben destacarse en la lista de ingredientes.
- Avisar en un restaurante o en casa ajena no con un «soy alérgico», sino nombrando la sustancia y diciendo que la reacción puede ser grave.
- Tener a mano un antihistamínico para las reacciones leves y, si hay riesgo de reacciones graves, dos autoinyectores; vigilar la caducidad y saber usarlos.
- Enseñar a la familia, al colegio o a los compañeros: durante la reacción la persona ya no puede ayudarse sola.
- Mantener el asma controlada, porque un asma mal controlada agrava mucho las reacciones alimentarias.
- Llevar una pulsera o una tarjeta que indique el alérgeno.
- Hablar con el alergólogo sobre la inmunoterapia: en polen, ácaros y veneno de insectos reduce la gravedad de las reacciones a largo plazo.
Consulta en línea
La cita a distancia es útil justo donde lo decisivo es repasar la historia. El médico reconstruirá el episodio minuto a minuto, ayudará a separar la alergia de la intolerancia, explicará qué estudios están justificados y cuáles serán dinero perdido, y revisará el plan de actuación ante una reacción y el manejo del autoinyector. Si la reacción ya está en marcha, no hace falta una consulta: hace falta el número de emergencias.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.






