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Medicamentos comúnmente recetados para Dolores de cabeza
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 MGPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 100 mg/mlPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Italfarmaco S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.No requiere receta
Casi todo el mundo tiene dolor de cabeza, y la mayoría de las veces por motivos que nada tienen que ver con el cerebro: dormir poco, saltarse una comida, beber poca agua, tener el cuello agarrotado, la resaca, un catarro. Ese dolor se pasa solo o con un analgésico corriente. Pero hay unos pocos cuadros que identifican un dolor de cabeza urgente, y hay una causa muy frecuente que la persona no sospecha por sí misma porque tiene aspecto de tratamiento: el abuso de analgésicos. Por esas dos cosas conviene empezar.
Cuándo hace falta una ambulancia
El número europeo único es el 112. Llama sin esperar a mañana en estos casos.
- Cefalea en trueno. Un dolor que alcanza su máxima intensidad en segundos —como un golpe seco en la nuca— y que la persona describe como el peor de su vida. Así se manifiesta una hemorragia subaracnoidea, la rotura de un vaso bajo las membranas del cerebro. Suelen sumarse vómitos, molestia con la luz, rigidez del cuello y una pérdida breve de conocimiento. Lo decisivo no es cuánto dura, sino la rapidez con que sube: un dolor que estalla en segundos justifica la llamada aunque media hora después haya mejorado.
- Dolor de cabeza con fiebre alta y rigidez de nuca, cuando no se puede acercar la barbilla al pecho. También molestia intensa con la luz, confusión y manchas en la piel que no palidecen al presionarlas con un vaso transparente. Es el cuadro de una meningitis; en los bebés es más pobre: decaimiento, rechazo del alimento, llanto distinto, fontanela abombada.
- Dolor de cabeza con síntomas neurológicos localizados: la cara torcida, debilidad o adormecimiento de brazo y pierna de un mismo lado, habla poco clara, pérdida de parte del campo visual, visión doble, inestabilidad, convulsiones, confusión.
- Dolor de cabeza después de un golpe en la cabeza, sobre todo si la persona toma anticoagulantes o si tras el traumatismo hubo pérdida de conocimiento, vómitos o somnolencia creciente. En quien toma anticoagulantes, el sangrado puede desarrollarse despacio y aparecer horas o días después de una caída que pareció una tontería.
- Dolor de cabeza con un ojo rojo y doloroso, visión borrosa, halos de colores alrededor de las luces y vómitos; el ojo se nota duro al tacto. Es un ataque de glaucoma de ángulo cerrado, en el que la visión se pierde en cuestión de horas.
Dolor con el que se acude al médico sin demora
No siempre hace falta una ambulancia, pero en estos casos tampoco se puede esperar a que se pase solo.
- Un dolor de cabeza intenso que aparece por primera vez pasados los cincuenta. Sobre todo si duele la sien, el cuero cabelludo se ha vuelto sensible —molesta peinarse y apoyar la cabeza en la almohada— y la mandíbula se cansa y duele al masticar. Es la arteritis de células gigantes, una inflamación de las arterias de la cabeza. Su peligro es que puede dejar ciego un ojo de forma brusca y definitiva, y el tratamiento iniciado a tiempo lo evita. Aquí se cuenta por días.
- Dolor máximo por la mañana, que despierta de noche y empeora al toser, estornudar, hacer fuerza o inclinarse hacia delante, más aún si crece semana a semana y se acompaña de vómitos sin náusea previa. Así se comporta la presión elevada dentro del cráneo.
- Un dolor de cabeza que ha cambiado de carácter: la persona llevaba años con su dolor habitual y ahora es otro, en sitio, intensidad o ritmo.
- Un dolor nuevo en alguien con un cáncer, con las defensas bajas o en tratamiento que baja la inmunidad.
- Dolor de cabeza en la segunda mitad del embarazo o poco después del parto, sobre todo con destellos en la vista, hinchazón y dolor bajo las costillas del lado derecho: así puede empezar una preeclampsia.
- En un niño: dolor que lo despierta de noche o que ya está al despertarse, que empeora al toser o agacharse, que va con vómitos, con estrabismo o con incapacidad de mirar hacia arriba; y cualquier dolor de cabeza que empiece en los primeros días tras un golpe en la cabeza.
Migraña o cefalea tensional
Estos dos tipos explican la inmensa mayoría de los dolores de cabeza repetidos, y se confunden continuamente aunque se comporten de forma distinta.
La cefalea tensional es bilateral, opresiva, como una cinta apretada alrededor de la cabeza. Es de intensidad moderada, no empeora al andar o subir escaleras, no da náuseas y permite trabajar, aunque estropee el día. Empieza a menudo en el cuello y los hombros, hacia el final de la tarde, tras muchas horas de pantalla o en una semana de tensión.
La migraña suele ser de un solo lado y pulsátil, de moderada a intensa. No se reconoce por la fuerza, sino por tres acompañantes: empeora con el movimiento, hasta el punto de querer tumbarse; aparecen náuseas o vómitos; y la luz y el ruido se vuelven insoportables, de modo que se busca una habitación oscura y silenciosa. El episodio dura de unas horas a varios días. En aproximadamente una de cada cinco personas el dolor va precedido de aura: un zigzag brillante o una mancha en el campo visual y, con menos frecuencia, adormecimiento de la mano y la cara o dificultad para hablar; se instala en minutos y desaparece en menos de una hora.
Hay un tercer tipo, raro pero muy característico: la cefalea en racimos. Dolor de un solo lado alrededor del ojo, extremadamente intenso, que llega en series día tras día y a menudo de noche; en ese lado el ojo se pone rojo y lagrimea, la nariz se tapona y el párpado cae. Quien la sufre no se queda tumbado, sino que no puede parar quieto. Se trata aparte y el tratamiento lo elige el médico.
El analgésico que provoca el dolor
Es la causa reversible más frecuente de dolor de cabeza diario y también la que más se pasa por alto, porque parece la lucha contra el dolor y no su origen. El mecanismo es siempre el mismo: la cabeza duele más a menudo, se toma la pastilla más a menudo, el umbral del dolor baja, los episodios se multiplican, la pastilla se toma ya por precaución, y llega un momento en que la cabeza duele todas las mañanas, de forma sorda y constante, mientras el medicamento de siempre deja de servir.
Conviene sospecharlo cuando se toman analgésicos varios días por semana durante meses. Los que llevan a esta situación más deprisa son los preparados combinados —aquellos en los que al analgésico se añade cafeína o codeína— y los tratamientos específicos de la migraña; los analgésicos simples también llevan, pero más despacio.
La buena noticia es que el cuadro es reversible: al retirar el fármaco la cabeza vuelve poco a poco a su ritmo anterior. La mala es que los primeros días sin pastillas son peores de lo habitual, y justamente por eso la retirada se planifica con el médico, que decidirá si se hace de golpe o gradualmente, con qué cubrir esos días y si conviene un tratamiento preventivo para espaciar los episodios. Por tu cuenta hay algo sensato que hacer: contar en el calendario cuántos días al mes tomas realmente un analgésico. La cifra suele sorprender.
Qué más desencadena el dolor de cabeza
- La deshidratación, saltarse comidas, la resaca.
- La retirada de la cafeína: a quien está acostumbrado al café le duele la cabeza precisamente el fin de semana o en vacaciones, cuando la taza de la mañana se ha retrasado unas horas.
- Dormir poco y, al revés, dormir demasiado.
- La tensión del cuello y los hombros, un puesto de trabajo mal colocado, muchas horas de pantalla sin pausas.
- Una miopía o una hipermetropía sin corregir, sobre todo en niños.
- Catarro, gripe y sinusitis: en la sinusitis el dolor aprieta en la cara, empeora al inclinarse hacia delante y va con la nariz taponada.
- Los cambios hormonales: dolor antes de la regla y en sus primeros días, y los cambios de la perimenopausia.
- Rechinar los dientes por la noche y los problemas de la articulación de la mandíbula.
- Aparte queda la intoxicación por monóxido de carbono. Lo que la delata no es el tipo de dolor, sino las circunstancias: le duele la cabeza a todos los de la casa y también a los animales, los síntomas aparecen en casa con un calentador, una estufa o una chimenea en mal estado y desaparecen al salir. Ante esa sospecha hay que salir de inmediato al aire libre y pedir ayuda.
Cómo ayudarte a ti mismo
Durante el episodio funciona lo sencillo: silencio, penumbra, un paño fresco en la frente o, al contrario, calor en el cuello, según lo que alivie; un vaso de agua si hace mucho que no bebes y algo de comer si hace mucho que no comes. En la migraña el analgésico es más eficaz al principio del episodio que unas horas después, y tumbarse a oscuras ayuda a menudo tanto como la pastilla. En la cefalea tensional ayuda levantarse, estirarse, apartar la vista de la pantalla y soltar los hombros.
Para el dolor ocasional suele bastar con paracetamol o un antiinflamatorio. Conviene consultar la elección y la dosis con el médico o el farmacéutico si tienes problemas de estómago, riñón o hígado, asma, o si tomas algo de forma continua. A niños y adolescentes no se les da aspirina para el dolor de cabeza. Y la regla que pesa más que ninguna otra: cuenta los días de toma, no las pastillas. Tomar analgésicos varios días por semana durante meses lleva derecho al dolor causado por el propio medicamento.
Entre episodios lo que mejor funciona es lo aburrido: horario de sueño estable, comidas regulares, beber lo suficiente, actividad física adaptada, descargar el cuello y trabajar el nivel de estrés. Si los episodios son frecuentes e intensos existe el tratamiento preventivo, medicación que se toma a diario para que haya menos crisis; lo indica el médico.
El diario y las pruebas
El diagnóstico del dolor de cabeza se basa sobre todo en el relato y no en una imagen, así que merece la pena llevar un diario al menos durante un mes. Hay que anotar poco: hora de inicio y duración, dónde dolía y de qué modo (opresivo, pulsátil, punzante), si hubo náuseas e intolerancia a la luz, qué pasó el día anterior, con qué se calmó el dolor y si funcionó, y en las mujeres el día del ciclo. En una línea aparte, marca cada día en que hayas tomado un analgésico.
Una prueba de imagen no la necesita todo el mundo ni siempre. Se pide cuando hay señales de los dos primeros apartados, cuando el patrón del dolor ha cambiado o cuando la exploración encuentra alteraciones neurológicas. En una migraña o una cefalea tensional típicas con exploración normal, la imagen no mejora el tratamiento y en cambio saca hallazgos casuales inofensivos por los que después hay que preocuparse y seguir haciendo pruebas. El médico también medirá la tensión, mirará el fondo de ojo y explorará el cuello y las sienes.
Consulta en línea
El dolor de cabeza es un tema casi ideal para la consulta a distancia, porque el diagnóstico se construye preguntando. El médico puede repasar contigo el tipo de dolor, separar la migraña de la cefalea tensional, revisar tu diario y contar los días de analgésico, encontrar la causa medicamentosa si la hay, ayudarte a preparar un plan para las crisis y decidir si conviene un preventivo; te explicará qué señales de alarma vigilar en tu caso concreto y si hace falta una prueba de imagen, y si ya te la han hecho, leerá el informe y te dirá qué es relevante y qué es un hallazgo casual.
Los límites del formato conviene decirlos claramente: por pantalla no se explora el fondo de ojo ni se hace una exploración neurológica completa. Y ante una cefalea en trueno, un dolor con fiebre y rigidez de nuca, con síntomas neurológicos o después de un golpe en la cabeza, hace falta una ambulancia y no un mensaje.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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