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Vaginosis bacteriana

La vaginosis bacteriana es la causa más frecuente de cambios en el flujo vaginal en mujeres en edad fértil.

Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

La vaginosis bacteriana es la causa más frecuente de cambios en el flujo vaginal en mujeres en edad fértil. No es una infección que llegue de fuera: lo que cambia es el equilibrio de las bacterias propias de la vagina. Los lactobacilos disminuyen y su lugar lo ocupan microbios que viven sin oxígeno. Alrededor de la mitad de las mujeres no nota nada, y la vaginosis aparece por casualidad, en una citología o en una revisión.

Qué cambia por dentro

Una vagina sana se sostiene sobre un medio ácido: los lactobacilos producen ácido y en ese ambiente las bacterias ajenas lo tienen difícil. En la vaginosis apenas quedan lactobacilos, la acidez se desplaza hacia lo neutro y sobre la pared crece una película densa de bacterias anaerobias, con la gardnerela y sus vecinas. Esa película explica la particularidad principal del cuadro: el antibiótico elimina las bacterias que flotan libres, mientras que la comunidad pegada a la mucosa sobrevive al tratamiento y vuelve a crecer.

Cómo se nota

Lo primero que suele cambiar es el olor, no el estado general.

  • el flujo se vuelve líquido, homogéneo, de color blanco grisáceo, y cubre la pared de forma uniforme;
  • aparece un olor fuerte que casi todas describen como a pescado; se intensifica después de las relaciones y durante la regla, porque el medio alcalino libera las sustancias olorosas;
  • la cantidad de flujo suele ser mayor de lo habitual, aunque puede seguir igual;
  • por lo general no hay picor, escozor, dolor ni enrojecimiento.

Por qué se confunde con la candidiasis

Ambos cuadros cambian el flujo, pero se tratan con fármacos distintos y el error cuesta semanas.

  • Vaginosis: flujo gris y líquido, olor fuerte, sin picor.
  • Candidiasis: flujo blanco y espeso, en grumos, picor intenso, enrojecimiento y escozor, olor leve.
  • Tricomoniasis: flujo abundante, amarillo verdoso y espumoso, escozor y molestias al orinar; es una infección de transmisión sexual y la pareja también necesita tratamiento.
  • Después de la menopausia lo que domina es la sequedad y el adelgazamiento de la mucosa, no el olor.

La clamidia y la gonorrea a menudo no dan señales claras y conviven sin ruido con la vaginosis. Por eso, ante un flujo que cambia por primera vez, es más sensato hacerse pruebas que elegir óvulos por una descripción de internet.

Qué influye de verdad

La vaginosis no es consecuencia de la falta de higiene: al contrario, aparece con más frecuencia en quien se lava a fondo y se limpia por dentro.

  • duchas vaginales y lavados internos con agua, hierbas o antisépticos: arrastran los lactobacilos;
  • jabones perfumados, geles, desodorantes íntimos y toallitas;
  • una pareja nueva, varias parejas, relaciones sin preservativo;
  • pareja mujer: en las parejas de mujeres la vaginosis suele estar en las dos;
  • dispositivo intrauterino, sobre todo en los primeros meses tras colocarlo;
  • tabaco;
  • una tanda reciente de antibióticos por otro motivo.

También la tienen mujeres que nunca han mantenido relaciones sexuales, y a veces no se encuentra ninguna causa. La vaginosis no se contagia como una infección de transmisión sexual, aunque su relación con la vida sexual es real: el sexo puede romper el equilibrio, que no es lo mismo que contagiarse de la pareja.

Qué riesgo tiene dejarla sin tratar

En sí misma la vaginosis no es una enfermedad grave y algunos episodios se resuelven solos. El problema es que el medio ácido forma parte de la defensa y, sin él, la mucosa aguanta peor.

  • aumenta la probabilidad de contraer clamidia, gonorrea, tricomoniasis, herpes genital y VIH;
  • aumenta el riesgo de inflamación del útero y las trompas tras colocar un dispositivo intrauterino, una interrupción del embarazo, un legrado o una histeroscopia; por eso antes de estos procedimientos se trata aunque no moleste;
  • en el embarazo se asocia con parto prematuro, aborto tardío, rotura precoz de la bolsa e inflamación de las membranas.

La mayoría de los embarazos con vaginosis transcurre con normalidad, pero un flujo que cambia durante la gestación es motivo para decírselo enseguida al médico o a la matrona.

Cuándo hay que consultar sin esperar

  • dolor en la parte baja del abdomen o dolor profundo con las relaciones, fiebre, escalofríos: la vaginosis no se manifiesta así, son signos de inflamación del útero y las trompas;
  • sangrado fuera de la regla o después de las relaciones;
  • flujo con pus o sangre, llagas, ampollas o heridas en la mucosa;
  • cualquier cambio del flujo durante el embarazo;
  • los síntomas aparecen tras una relación sin protección con una pareja nueva;
  • los episodios se repiten más de tres veces al año.

Cómo se llega al diagnóstico

El diagnóstico se compone de varios datos, no de una línea en un informe. En la consulta se valora el aspecto del flujo, se mide la acidez con una tira y se toma una muestra de la pared vaginal. Al microscopio se buscan células de la mucosa cubiertas de bacterias y se comprueba cuántos lactobacilos quedan. A veces se añade una prueba con una gota de álcali, que intensifica el olor característico.

El cultivo aislado de gardnerela sirve de poco: también se encuentra en mujeres sanas y sin molestias, de modo que el hallazgo por sí solo no es un diagnóstico. Los paneles moleculares que cuantifican bacterias ayudan en casos dudosos, pero se leen junto con la exploración, no en su lugar. De paso se comprueban la clamidia y la gonorrea.

Con qué se trata

Funcionan los antibióticos activos frente a bacterias anaerobias: los derivados del nitroimidazol y la clindamicina. La forma varía, comprimidos por vía oral o gel, crema u óvulos por vía vaginal; los resultados son comparables y la elección depende sobre todo de la tolerancia y la comodidad. La pauta y su duración las decide el médico.

  • mientras se toman derivados del nitroimidazol por vía oral, y unos días después, no se bebe alcohol: puede aparecer una reacción intensa con náuseas, palpitaciones y bajada de la tensión;
  • la crema con clindamicina daña el látex, así que esos días el preservativo y el diafragma no son fiables;
  • el tratamiento se termina entero, aunque el olor desaparezca el segundo día;
  • la vaginosis sin síntomas no siempre se trata: sobre todo se trata en el embarazo y antes de procedimientos ginecológicos.

Durante mucho tiempo se dio por hecho que tratar a la pareja masculina estable no servía de nada. Hoy existen datos de que, cuando la vaginosis vuelve una y otra vez, tratar a la pareja al mismo tiempo reduce las recaídas; la decisión es del médico. En el caso de una pareja mujer, su estudio se valora aparte.

Cuando vuelve otra vez

La recaída es casi la norma: en un año la vaginosis reaparece en más de la mitad de las mujeres tratadas. No es señal de un tratamiento equivocado ni una cuestión de limpieza; la explicación está en esa película sobre la mucosa y en lo lentamente que se recuperan los lactobacilos.

Cuando los episodios son frecuentes, el médico repite la pauta y después indica aplicaciones espaciadas de gel durante unos meses, revisa el dispositivo intrauterino si todo empezó tras colocarlo y busca con la paciente con qué coinciden los brotes: el ciclo, las relaciones, los lavados internos. Los productos con lactobacilos y los que acidifican la vagina se plantean como complemento: no hay pruebas sólidas de que eviten la recaída y no sustituyen al antibiótico.

Cuidado diario

  • lavar solo por fuera, con agua templada o un producto suave sin perfume;
  • no hacer duchas vaginales ni introducir nada para limpiar;
  • retirar geles perfumados, espumas de baño, desodorantes y toallitas;
  • ducha en lugar de baños largos con aditivos y antisépticos;
  • ropa interior de algodón y detergentes sin perfume;
  • preservativo con una pareja nueva, que además protege de las infecciones;
  • dejar el tabaco.

Consulta en línea

En la consulta en línea el médico repasará qué aspecto tiene el flujo y cuándo cambió, ayudará a distinguir la vaginosis de la candidiasis y de las infecciones que necesitan otros fármacos, dirá qué pruebas conviene hacer y si hace falta exploración, y si los episodios se repiten preparará un plan para los próximos meses.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

Consulta con un médico sobre Vaginosis bacteriana

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