Síndrome del túnel carpiano
La mano se duerme de noche, uno se despierta y la sacude para recuperar la sensibilidad: así empieza casi siempre la compresión del nervio mediano en la muñeca.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Síndrome del túnel carpiano
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mg paracetamolPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Viatris Pharmaceuticals S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 200 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1000 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Teva B.V.No requiere receta
La mano se duerme de noche, uno se despierta y la sacude para recuperar la sensibilidad: así empieza casi siempre la compresión del nervio mediano en la muñeca. Es la neuropatía por atrapamiento más frecuente y a lo largo de la vida la sufre alrededor de una de cada veinte personas adultas. En sí misma rara vez es peligrosa, pero sabe avisar de otra enfermedad, y si se deja pasar demasiado tiempo parte de lo perdido no vuelve ni siquiera después de operar.
Dónde se aprieta exactamente el nervio
En la cara palmar de la muñeca hay un paso estrecho entre los huesos y un ligamento transverso grueso que se tiende sobre ellos como un cinturón. Por ahí entran en la mano nueve tendones flexores y el nervio mediano. Las paredes de ese paso son rígidas: los huesos no se mueven y el ligamento apenas cede. Por eso cualquier aumento de contenido —hinchazón de las vainas de los tendones, líquido acumulado, tejido que crece— no tiene adónde ir, y la presión la acaba soportando la estructura más blanda, que es el nervio.
De ahí la característica principal de esta enfermedad: sufre exactamente la zona de la que se ocupa el nervio mediano, es decir, el pulgar, el índice, el corazón y la mitad del anular del lado del corazón. El meñique recibe la sensibilidad de otro nervio y queda al margen. Si se duermen los cinco dedos enteros o el adormecimiento sube por encima del codo, lo más probable es que el problema no esté en la muñeca, sino en el cuello.
Cómo se nota
Los primeros meses las molestias van y vienen, así que es fácil atribuirlas al cansancio.
- adormecimiento, hormigueo y sensación de pinchazos en los tres dedos y medio primeros;
- despertarse de noche con la mano dormida y necesidad de dejarla colgando fuera de la cama o sacudirla hasta que ceda;
- dolor sordo que sube desde la muñeca por el antebrazo, a veces hasta el codo y el hombro;
- torpeza en los movimientos finos: abrocharse los botones, coger monedas o ponerse un pendiente cuesta más;
- los objetos se escapan de la mano: no es tanto que se caigan, es que uno deja de notar que los sujeta;
- aplanamiento del abultamiento muscular de la base del pulgar, visible al poner las dos manos juntas con las palmas hacia arriba.
Que empeore de noche tiene una explicación sencilla: mientras dormimos no vigilamos la postura de la mano, la muñeca pasa horas doblada y en flexión la presión dentro del túnel se multiplica; además, durante la noche el líquido se redistribuye por los tejidos. Por lo mismo las molestias aumentan al sostener el teléfono junto a la oreja, al leer con el libro en la mano o al conducir.
Qué lo provoca realmente
En la mayoría de los casos no se puede señalar una causa concreta: el túnel es estrecho de nacimiento y el uso de la mano va añadiendo hinchazón. Pero hay circunstancias que aumentan claramente la probabilidad y, lo que importa más, se pueden tratar.
- el embarazo: las molestias aparecen en la segunda mitad y en la mayoría desaparecen semanas o meses después del parto;
- el hipotiroidismo, la diabetes y el exceso de peso;
- la artritis reumatoide y otras artritis inflamatorias;
- una fractura o luxación previa de la muñeca que haya cambiado la forma del túnel;
- el trabajo con agarre fuerte y sobre todo con herramientas que vibran: martillo neumático, radial, motosierra;
- la hemodiálisis durante muchos años.
Sobre el teclado y el ratón, a los que se asocia este diagnóstico de forma casi automática, conviene ser claros: no hay pruebas convincentes de que el trabajo de oficina con ordenador cause el síndrome del túnel carpiano. Una postura incómoda puede empeorar unas molestias que ya existen, pero la enfermedad no la crea el número de pulsaciones, sino la fuerza y la vibración.
Hay una causa que merece mención aparte. A veces en las paredes del túnel se deposita una proteína anómala, el amiloide. Ocurre en la amiloidosis cardíaca, incluida la hereditaria, y en algunas enfermedades de la sangre. Lo llamativo es que la mano empieza a dormirse años antes de que aparezcan la falta de aire, los edemas y las alteraciones del corazón. Por eso una compresión del nervio en las dos manos en un hombre de más de cincuenta años, sobre todo junto con ahogo al esfuerzo, arritmias o un cansancio sin explicación, obliga a mirar no solo la mano, sino también el corazón. De forma parecida el túnel se estrecha cuando sobra hormona del crecimiento: entonces las manos, los pies y los rasgos de la cara van creciendo poco a poco, y el anillo y los zapatos se quedan pequeños.
Cuándo no se puede esperar
El adormecimiento ha dejado de ir por episodios y es constante. Mientras la sensibilidad vuelve entre una crisis y otra, el nervio se recupera. Un adormecimiento permanente significa que el daño se ha hecho estable, y a partir de ahí el tiempo juega en contra.
El relieve muscular de la base del pulgar se ha aplanado, el dedo no se separa de la palma y no llega con la punta a tocar el meñique. Eso ya no es una molestia, es pérdida de músculo. Se recupera despacio y no siempre del todo, así que no conviene aplazar más la conversación sobre la cirugía.
Después de una fractura de muñeca, un vendaje apretado o un golpe fuerte la mano se ha hinchado deprisa, el dolor va a más y los dedos se duermen cada vez más. Es una compresión aguda: la presión sube en horas, no en años, y el nervio muere rápido. Hace falta atención urgente ese mismo día, no una cita.
La debilidad o el adormecimiento han aparecido de golpe, han cogido el brazo entero o se acompañan de desviación de la cara, dificultad para hablar o debilidad en la pierna. Ese cuadro no es de la muñeca, es un ictus, y se cuenta por minutos.
En condiciones normales conviene pedir cita con el médico de cabecera si las molestias duran más de unas semanas, despiertan por la noche, estorban para trabajar o han aparecido en las dos manos a la vez.
Qué se puede hacer por cuenta propia
En los casos leves y moderados las medidas caseras ayudan a bastante gente, pero hay que darles tiempo: antes de cuatro a seis semanas es pronto para juzgar.
- la férula nocturna que mantiene la muñeca recta es lo más eficaz de todo lo que se consigue sin médico. La clave está justamente en la posición recta: los modelos que fuerzan la extensión funcionan peor;
- revisar los gestos que desencadenan las crisis: el agarre fuerte mantenido, el trabajo con vibración, la costumbre de dormir con la mano doblada bajo la mejilla;
- hacer pausas en las tareas repetitivas y apoyar el antebrazo para que la mano no quede en el aire;
- tratar la enfermedad de base: controlar la diabetes, corregir el hipotiroidismo, bajar peso; eso influye en el resultado más que cualquier crema;
- ejercicios suaves de deslizamiento del nervio y los tendones: las pruebas a su favor son débiles, pero no hacen daño y a veces alivian los síntomas nocturnos.
Lo que no hay que esperar: el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos quitan dolor, pero no eliminan la compresión y apenas actúan sobre el adormecimiento. La vitamina B6 y los diuréticos no han demostrado utilidad en los estudios. El calor y las friegas dan como mucho un alivio pasajero.
Qué propone el médico
El diagnóstico suele hacerse con el relato y la exploración: importan el reparto del adormecimiento, el carácter nocturno de las molestias, la fuerza del pulgar y el estado del relieve muscular. Las maniobras que percuten la muñeca o mantienen la mano flexionada se equivocan en los dos sentidos, así que no se decide solo con ellas. Si el cuadro es atípico, las molestias afectan a las dos manos o se plantea operar, se pide un estudio de conducción nerviosa —muestra cuánto ha sufrido el nervio— y cada vez más una ecografía, que de paso descubre una masa o un engrosamiento de las vainas dentro del túnel.
La infiltración de un corticoide en la zona del túnel reduce la hinchazón y a muchas personas les quita los síntomas durante meses. Sirve para pasar el embarazo o para esperar a la cirugía, pero no es una solución definitiva: las molestias suelen volver.
La operación consiste en seccionar el ligamento transverso para que el túnel deje de apretar. Se hace con anestesia local, dura alrededor de un cuarto de hora y no requiere ingreso. El adormecimiento nocturno desaparece en la mayoría ya la primera noche. Lo que conviene saber de antemano es otra cosa: durante semanas, y a veces meses, quedan molestias en la base de la palma a los lados de la cicatriz y menos fuerza de agarre; forma parte de la recuperación normal. A las tareas ligeras se vuelve en un par de semanas y al trabajo físico duro más tarde. Si el nervio lleva mucho tiempo dañado y el músculo ya se ha adelgazado, la cirugía frena el deterioro pero no garantiza recuperar del todo la sensibilidad ni la fuerza: un motivo más para no aplazarla.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa qué dedos concretos se duermen y a qué hora del día: con eso basta muchas veces para separar la compresión de la muñeca de un problema del cuello o de una polineuropatía. Valora si hay signos de daño ya establecido del nervio, ante los cuales no se puede quedar todo en una férula, explica cómo elegirla y llevarla, si hacen falta un estudio de conducción nerviosa y análisis de tiroides y glucosa, y aclara en qué momento tiene sentido plantear la infiltración o la cirugía.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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