En esta página
Medicamentos comúnmente prescritos para Enfermedad inflamatoria intestinal
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 400 mgPrincipio activo: mesalazinaFabricante: Tillotts Pharma Spain S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: SEMISOLIDO RECTAL, 1000 mgPrincipio activo: mesalazinaFabricante: Faes Farma S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO LIBERACION MODIFICADA, 1 GRAMOPrincipio activo: mesalazinaFabricante: Ferring S.A.Requiere receta
Bajo este nombre, que suele abreviarse como EII, se esconden dos enfermedades distintas: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Lo que tienen en común es que el sistema inmunitario, por motivos que no se conocen bien, empieza a inflamar el intestino de la propia persona y lo hace durante años, con brotes que alternan con periodos de calma. Hoy por hoy la EII no se cura del todo, pero sí se puede conseguir que la inflamación desaparezca, que no vuelva y que la vida siga siendo normal. Lo esencial es no retrasar el comienzo: cuanto más tiempo lleva el intestino inflamado sin tratar, más cicatrices deja y menos opciones quedan.
Dos enfermedades con un solo nombre
La enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier tramo del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, y con más frecuencia al final del intestino delgado. La inflamación avanza por zonas, con tejido sano entre ellas, y atraviesa todo el grosor de la pared. De ahí sus rasgos propios: estrecheces que impiden el paso del alimento, fístulas, es decir, trayectos entre el intestino y un órgano vecino o la piel, y abscesos. Una forma aparte y especialmente molesta es la afectación alrededor del ano, con fisuras, fístulas y colecciones de pus.
La colitis ulcerosa se limita al intestino grueso. La inflamación arranca en el recto y sube en una banda continua, sin saltarse tramos, y solo alcanza la mucosa. El cuadro es por eso distinto: sangre en las heces, urgencia para ir al baño, la sensación de no haber terminado, dolor antes de la deposición y alivio después.
La EII se confunde constantemente con el síndrome del intestino irritable, y esa confusión sale cara. En el intestino irritable hay dolor, diarrea e hinchazón, pero no hay sangre, ni pérdida de peso, ni levantarse por la noche para ir al baño, ni alteración de los marcadores de inflamación. En la EII todo eso sí aparece, y son precisamente esos datos los que separan una cosa de la otra mejor que cualquier sensación.
Cómo se manifiesta
Las molestias más habituales son la diarrea que dura semanas, el dolor abdominal y un cansancio permanente que no cede con el descanso. A ellas se suman:
- sangre o moco en las heces;
- pérdida de peso no buscada;
- levantarse de noche para ir al baño, algo que un intestino sano no obliga a hacer;
- fiebre sin catarro, casi siempre poco elevada;
- palidez, falta de aire al esforzarse y antojos raros como hielo o tiza, que apuntan a falta de hierro;
- en los niños, retraso del crecimiento y pubertad tardía, a veces el único signo visible.
Conviene saber que la EII no se queda siempre dentro del abdomen. En torno a una de cada tres personas se le inflaman las articulaciones, sobre todo las grandes y la columna; en las piernas aparecen nódulos rojos dolorosos y en la boca aftas. Los ojos merecen mención aparte: un ojo rojo con dolor e intolerancia a la luz no es cansancio ni conjuntivitis, sino una inflamación dentro del ojo que se valora con urgencia porque amenaza la visión. Más raramente se afectan las vías biliares, y esa es la razón por la que en la colitis ulcerosa se revisan de vez en cuando los valores hepáticos.
Cuándo no se puede esperar
Consulte el mismo día si la diarrea con sangre no cede en varios días, si va al baño más de seis veces en veinticuatro horas, si aparece fiebre durante un brote o si está perdiendo peso rápidamente. No conviene esperar a que «se calme solo»: un brote grave se trata en el hospital, y cuanto antes empiece ese tratamiento menos veces se llega al quirófano.
Llame a una ambulancia, en Europa al número único 112, ante estos signos:
- dolor abdominal intenso que no cesa, sobre todo si el abdomen está duro y distendido y no se expulsan gases;
- hemorragia abundante, con el agua del inodoro teñida de rojo o coágulos grandes;
- vómitos con sangre o con un contenido parecido a los posos del café;
- fiebre alta junto con el corazón acelerado, debilidad y un abdomen que crece: así se manifiesta la dilatación del colon, una complicación rara pero mortal de la colitis grave;
- vómitos que no paran, hinchazón y ausencia completa de heces y gases, que indican que el intestino está bloqueado por una estrechez.
En ese estado no conduzca: pida que le lleven o llame a la ambulancia. Lleve consigo la lista de su medicación, porque el médico necesita saber si toma corticoides o fármacos que frenan la inmunidad.
Cómo se llega al diagnóstico
Se empieza por las analíticas. En sangre se miran los marcadores de inflamación, la hemoglobina, las reservas de hierro y la vitamina B12. En heces se determina la calprotectina, una proteína que se eleva precisamente cuando hay inflamación en el intestino y que por eso separa bien la EII del intestino irritable. Siempre se descarta la infección con un cultivo de heces y una prueba para la infección por clostridio, porque da un cuadro parecido y se trata de manera muy distinta.
La prueba decisiva es la colonoscopia con biopsia. No basta con mirar el intestino, hacen falta fragmentos de tejido: son ellos los que dicen de qué enfermedad se trata y hasta qué profundidad llega la inflamación. Si se sospecha una enfermedad de Crohn, el intestino delgado se estudia además con tomografía o resonancia con contraste y a veces con una cápsula con cámara que se traga.
Con qué se trata
El tratamiento se divide en dos tareas: apagar el brote actual y mantener la remisión. Mezclarlas no se puede, y en la práctica esto importa mucho.
- Los corticoides apagan el brote deprisa, pero no se pueden tomar de forma prolongada: no mantienen la remisión y en cambio adelgazan el hueso, suben el azúcar y favorecen las cataratas y las infecciones. Si el brote vuelve en cuanto se retiran, la señal es que hace falta otro fármaco, no otra tanda de corticoides.
- Los derivados del ácido 5-aminosalicílico son la base del tratamiento de la colitis ulcerosa, también en supositorios y enemas cuando solo está inflamado el recto. En la enfermedad de Crohn apenas sirven.
- Los fármacos que frenan la respuesta inmunitaria excesiva se pautan a largo plazo y empiezan a actuar al cabo de semanas, no de inmediato.
- Los medicamentos biológicos son anticuerpos que bloquean puntos concretos de la inflamación. Se emplean cuando los escalones anteriores no han sujetado la enfermedad, y han cambiado el pronóstico de las formas graves.
- Los antibióticos no tratan la inflamación en sí, sino sus complicaciones: los abscesos y las fístulas alrededor del ano.
- La cirugía. En la enfermedad de Crohn se extirpa el tramo estrecho o destruido, pero la enfermedad puede reaparecer por encima de la sutura. En la colitis ulcerosa la extirpación del intestino grueso elimina la enfermedad intestinal de forma definitiva, y se recurre a ella cuando los fármacos no bastan o aparecen lesiones precancerosas.
En los niños con enfermedad de Crohn el brote se suele apagar no con corticoides sino con una alimentación especial: durante unas semanas la persona solo toma una fórmula de tratamiento. Funciona igual de bien y no frena el crecimiento.
La vida entre brotes
No existe una dieta universal para la EII, y quien promete curar el intestino con la alimentación miente. Es más sensato llevar un diario breve de comidas y retirar aquello que una y otra vez le da síntomas a usted en particular; durante el brote se tolera mejor la comida sin fibra dura. Suprimir por su cuenta grupos enteros de alimentos durante mucho tiempo no compensa: así se consigue antes una carencia que una remisión.
Lo que sí cambia el curso de la enfermedad:
- El tabaco. En la enfermedad de Crohn acelera los brotes y aumenta la probabilidad de cirugía, de modo que dejarlo forma parte del tratamiento y no es un consejo genérico.
- Los analgésicos. Los antiinflamatorios del tipo del ibuprofeno pueden desencadenar un brote; si tiene dolor, hable con su médico sobre con qué sustituirlos.
- Las vacunas. Es mejor ponerlas antes de iniciar un tratamiento que frena la inmunidad: después ya no se pueden administrar vacunas vivas, y la protección frente a la gripe y el neumococo pasa a ser más necesaria que de costumbre.
- Las carencias. El hierro, la vitamina B12 tras la extirpación de un tramo de intestino delgado, la vitamina D y el estado del hueso se revisan de forma programada y no según cómo se encuentre uno.
- El seguimiento del intestino. Cuando la inflamación se mantiene durante años en un tramo amplio del colon aumenta el riesgo de tumor, por lo que a los ocho o diez años del inicio se empiezan a repetir las colonoscopias. El intervalo lo fija el médico según lo que vio la vez anterior.
Un apartado para el embarazo. Conviene planificarlo en remisión: con la enfermedad tranquila el embarazo transcurre con normalidad, con la enfermedad activa aumenta el riesgo de parto prematuro. La mayoría de los fármacos se mantienen, porque un brote es más peligroso que el medicamento, pero hay una excepción: el metotrexato es incompatible con el embarazo y se retira con meses de antelación, y eso vale también para el futuro padre. No suspenda nada por su cuenta: revise la pauta antes de buscar el embarazo.
Consulta en línea
A distancia se resuelve buena parte de lo que compone la vida con una EII. Si todavía no hay diagnóstico, el médico valora si su cuadro se parece más a una inflamación o a un intestino irritable y le indica qué análisis tiene sentido hacer antes de la colonoscopia. Si el diagnóstico ya existe, en línea se puede aclarar si está empezando un brote y con qué gravedad, leer las analíticas recientes, comentar los efectos adversos y cuánto tiempo lleva ya con corticoides, y planificar las vacunas y la preparación del embarazo. Los signos de la lista de urgencias no se atienden a distancia: con ellos se llama directamente a la ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Enfermedad inflamatoria intestinal
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Enfermedad inflamatoria intestinal con un médico online.














