En esta página
Medicamentos comúnmente prescritos para Dolor de espalda
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE PERFUSION, 4 mg/mlPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Altan Pharmaceuticals SaRequiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Aurovitas Spain, S.A.U.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Zambon S.A.U.No requiere receta
Casi todo el mundo pasa alguna vez por un episodio de dolor lumbar. Y casi siempre no significa que la columna se esté rompiendo ni que haya que meterse en la cama: el dolor cede solo en unas semanas, y lo que se hace durante los primeros días influye bastante en la rapidez con que ocurre. Importa mucho más otra cosa: saber distinguir el dolor corriente de la lista corta de señales ante las que el tiempo se mide en horas.
De dónde sale el dolor la mayoría de las veces
En la mayor parte de las personas no se puede señalar una causa exacta, y eso es lo habitual, no un fallo del estudio. Ese dolor se llama inespecífico: los músculos, los ligamentos y las pequeñas articulaciones de la columna se han sobrecargado y responden con espasmo y tensión defensiva. El desencadenante puede ser un mal gesto, un viaje largo al volante, unas horas trabajando agachado, una obra en casa, un ejercicio nuevo en el gimnasio, y a veces nada que se pueda recordar.
Con menos frecuencia hay detrás un hallazgo concreto. Un disco intervertebral puede abombarse y comprimir una raíz nerviosa: entonces el dolor sale disparado hacia la nalga y baja por la pierna, acompañado de adormecimiento u hormigueo. Ese dolor se llama radicular, y cuando sigue el trayecto del nervio ciático se conoce como ciática. En una persona joven cuya espalda duele sobre todo por la mañana, con rigidez de más de media hora que se afloja al moverse, conviene pensar en una enfermedad inflamatoria de la columna. En quien tiene osteoporosis, una vértebra puede fracturarse incluso sin caída.
Muy rara vez el dolor de espalda es la señal de un tumor o de una infección de la columna. Precisamente por esa pequeña fracción existen las señales de alarma que se enumeran más abajo.
Los primeros días
La regla principal es breve: siga moviéndose. El reposo en cama no acelera la recuperación de una lumbalgia, la frena: los músculos se debilitan, la rigidez aumenta y volver a la vida normal cuesta más. Baje la carga, pero no la suprima.
- mantenga sus actividades de siempre y camine un rato, aunque se mueva más despacio de lo habitual;
- entre lo que se compra sin receta, los antiinflamatorios no esteroideos suelen funcionar mejor en el dolor de espalda; el paracetamol solo rinde poco aquí, aunque puede combinarse con otro analgésico;
- el calor de una bolsa de agua o de una ducha templada relaja el espasmo, y el frío aplicado sobre una toalla ayuda durante el primer día tras un golpe. Elija lo que a usted le alivie: aquí no hay normas rígidas;
- duerma en la postura que le resulte cómoda; cuando el dolor baja por la pierna, a mucha gente le va mejor de lado con una almohada entre las rodillas;
- no espere a que el dolor desaparezca del todo para empezar a moverse: el movimiento es el tratamiento.
Mención aparte para las pruebas de imagen. La radiografía y la resonancia magnética no hacen falta en las primeras semanas de un dolor de espalda corriente y pueden incluso perjudicar: los discos abombados y las vértebras desgastadas aparecen en muchísimas personas que no notan nada, mientras que lo que se ve en la imagen asusta y empuja hacia intervenciones innecesarias. Las pruebas tienen sentido cuando hay señales de alarma o cuando se está planteando una cirugía.
Qué movimiento sirve de verdad
Lo que funciona no es un ejercicio concreto, sino la constancia. Valen caminar, nadar, el yoga, el pilates y el trabajo de los músculos del abdomen y de la espalda. Empiece con poco y añada de forma gradual.
La referencia son las propias sensaciones: una molestia moderada durante la sesión es aceptable, un dolor agudo no. Si tras el esfuerzo el dolor se dispara y dura más de un día, o empieza a bajar por la pierna, reduzca la cantidad y revise el programa con un fisioterapeuta.
Cuándo pedir cita
Concierte una consulta con su médico de cabecera si:
- el dolor no ha cedido después de varias semanas de cuidarse por su cuenta;
- le impide trabajar, dormir o valerse solo;
- en lugar de calmarse va a más con el paso del tiempo;
- baja por la pierna hasta debajo de la rodilla, o hay adormecimiento o debilidad en el pie;
- el dolor le preocupa y no sabe qué hacer con él.
Hay datos que aconsejan acudir antes, aunque el dolor todavía se soporte: un primer episodio intenso después de los cincuenta, un cáncer previo, una pérdida de peso sin explicación, fiebre con sudores nocturnos, un dolor que despierta por la noche y no cambia con la postura, un tratamiento prolongado con glucocorticoides, una osteoporosis ya diagnosticada y el dolor que aparece tras una caída o un golpe fuerte.
Señales que obligan a buscar ayuda urgente
Llame al número de emergencias de su zona o acuda de inmediato al servicio de urgencias más cercano si el dolor de espalda se acompaña de alguno de estos puntos:
- adormecimiento o debilidad en las dos piernas a la vez;
- adormecimiento en el periné, alrededor del ano o en la cara interna de los muslos, es decir, en la zona que apoyaría sobre una silla de montar;
- incapacidad para orinar o, al contrario, escape de orina sin control;
- pérdida del control de las heces;
- debilidad brusca del pie, que se dobla o golpea el suelo al caminar;
- fiebre alta junto con un dolor de espalda intenso;
- dolor que ha aparecido tras un traumatismo importante, como una caída desde altura o un accidente de tráfico;
- dolor de espalda unido a dolor en el pecho, falta de aire o desmayo.
Los cuatro primeros puntos son posibles señales de compresión del haz de raíces nerviosas de la parte baja de la columna. Es un cuadro poco frecuente, pero requiere cirugía en las horas siguientes: retrasarla deja alteraciones permanentes del control de la orina y las heces y de la sensibilidad. En esa situación no conviene ponerse al volante: pida que le lleven o avise a una ambulancia. Lleve consigo la lista de los medicamentos que toma.
Cuando el dolor se alarga
Si el dolor se mantiene más de tres meses, el enfoque cambia. Buscar una única pieza rota y arreglarla suele ser inútil; da mucho mejor resultado ir recuperando poco a poco la tolerancia al esfuerzo. El médico puede pautar un analgésico de prescripción, una tanda corta de relajante muscular cuando el espasmo es marcado, derivar a fisioterapia en grupo, a terapia manual o a masaje como complemento del movimiento.
En el dolor que se prolonga también ayuda el trabajo con un psicólogo en forma de terapia cognitivo-conductual. Eso no quiere decir que el dolor sea inventado: un dolor largo reorganiza el funcionamiento del sistema nervioso, y el miedo a moverse intensifica por sí mismo lo que se siente.
En la lumbalgia crónica que no responde a nada más se recurre a veces a un procedimiento que interrumpe la transmisión de la señal por los pequeños nervios de la articulación. La cirugía se plantea pocas veces, sobre todo ante un dolor radicular persistente o un estrechamiento del canal vertebral, cuando ya se ha probado el resto. Los analgésicos opioides aportan poco en el dolor de espalda y crean problemas con rapidez, de modo que no se pautan en tandas largas.
Qué reduce las recaídas
No hay forma de blindarse por completo, pero sí de conseguir que los episodios sean menos frecuentes y más llevaderos.
- moverse con regularidad todo el año importa más que cualquier ejercicio «correcto»;
- unos músculos fuertes del tronco y de las caderas descargan la zona lumbar;
- el exceso de peso y el tabaco se asocian a un dolor de espalda más frecuente y más duradero;
- en el trabajo sentado, cambie de postura y levántese cada media hora, con la pantalla a la altura de los ojos;
- levante los pesos pegados al cuerpo y gire con todo el tronco en lugar de retorcer la zona lumbar;
- dormir poco y vivir en tensión continua bajan el umbral del dolor, y eso no es un detalle menor.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico pregunta por el carácter del dolor y por hacia dónde se irradia, comprueba si hay señales de alarma, explica si las pruebas de imagen hacen falta ahora mismo, ayuda a elegir una pauta analgésica segura teniendo en cuenta el resto de su medicación y traza un plan para volver a la actividad. Si por la descripción el cuadro exige una exploración presencial o atención urgente, lo dirá con claridad e indicará adónde dirigirse.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Dolor de espalda
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Dolor de espalda con un médico online.









