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Espasmos del sollozo en bebés y niños

El niño se golpea o se enfada por algo, coge aire para llorar y de pronto se calla. La boca abierta, ningún sonido, los labios azulados, el cuerpo que se…

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Andreea Mateescu

Pediatría8 años de experiencia

Dra. Andreea Mateescu es pediatra con 7 años de experiencia clínica. Se graduó en la Universidad de Medicina y Farmacia Carol Davila en Bucarest (Rumanía) y completó su residencia en pediatría en el INSMC Alessandrescu-Rusescu. Además, cuenta con formación adicional en ecografía general.

La Dra. Mateescu se dedica al cuidado integral de la salud infantil, combinando la medicina basada en la evidencia con un enfoque cercano y personalizado. Considera que una comunicación clara y empática con los niños y sus familias es clave para generar confianza y garantizar una atención médica eficaz y segura.

Las consultas online con la Dra. Andreea Mateescu son adecuadas para:

  • revisiones preventivas y seguimiento del crecimiento y desarrollo infantil;
  • planificación de la vacunación, incluidos calendarios individualizados o de rescate;
  • evaluación del desarrollo psicomotor, emocional y físico;
  • diagnóstico y manejo de enfermedades pediátricas agudas y crónicas;
  • asesoramiento nutricional en lactantes y niños, incluida la elección de fórmulas cuando esté médicamente indicado;
  • atención a niños con patologías complejas o poco frecuentes;
  • orientación práctica y apoyo continuo a padres y cuidadores.
La Dra. Mateescu trabaja con paciencia, sensibilidad y profesionalidad, asegurándose de que cada niño reciba una atención individualizada y de calidad. Su objetivo es favorecer un desarrollo sano y equilibrado, ofreciendo a las familias información clara y apoyo en cada etapa del cuidado infantil.
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€60
Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

El niño se golpea o se enfada por algo, coge aire para llorar y de pronto se calla. La boca abierta, ningún sonido, los labios azulados, el cuerpo que se afloja y a veces alguna sacudida. Unos segundos después vuelve la respiración, el niño se recupera y en un par de minutos ya está jugando otra vez. Esto es un espasmo del sollozo, conocido también como apnea emotiva. El nombre popular de "aguantar la respiración" despista: el niño no aguanta nada a propósito y no puede detener el episodio por voluntad propia. Le ocurre aproximadamente a uno de cada veinte niños, sobre todo entre los seis meses y los dos años, y casi siempre desaparece solo hacia los cinco o seis años. Para los padres el primer episodio parece el final de la vida, así que conviene saber de antemano qué está pasando y qué hacer con las manos.

Cómo transcurre el episodio segundo a segundo

Casi siempre hay un desencadenante: el dolor de una caída, un susto, una rabieta, un enfado, un ruido brusco. Después se despliega una secuencia corta.

  • el niño empieza a llorar, o solo abre la boca como si fuera a llorar, pero no sale ningún sonido;
  • la respiración se detiene en la espiración y el tórax se queda inmóvil;
  • los labios y luego la cara se ponen azulados o, al contrario, palidecen bruscamente hasta un tono grisáceo, algo más visible en las palmas, las plantas y la cara interna de los labios cuando la piel es oscura;
  • el cuerpo se afloja y el niño se desploma en brazos o cae al suelo, o bien se arquea y se pone rígido;
  • pueden aparecer unas sacudidas de brazos y piernas, que no son epilepsia sino la respuesta del cerebro a una falta breve de oxígeno;
  • la respiración se reanuda sola, el color de la piel se recupera y vuelve la consciencia.

El episodio en sí dura unos segundos y rara vez llega al minuto. Después el niño suele quedarse decaído, somnoliento o desorientado unos minutos, y a veces se duerme. Estos episodios no dejan ninguna secuela en el cerebro ni en el desarrollo.

Por qué ocurre: dos mecanismos distintos

Detrás de una escena de aspecto idéntico hay dos caminos diferentes, y al médico le importa saber cuál fue el de su hijo.

Forma cianótica o azul. Es la más frecuente. Empieza con un llanto intenso por rabia o disgusto. En una espiración larga la respiración se corta y se detiene, baja el oxígeno en la sangre, la piel se vuelve azulada y el niño pierde la consciencia. El organismo hace justo lo que debe: la pérdida de consciencia corta la tensión emocional y la respiración arranca de nuevo.

Forma pálida. La desencadena un dolor repentino o un susto: un golpe en la cabeza, una caída inesperada, el miedo a una inyección. Puede no haber llanto apenas. Aquí actúa el nervio vago: el corazón se frena de golpe o hace una pausa de unos segundos, el cerebro se queda sin riego, y el niño palidece al instante y cae. Visto desde fuera se parece al desmayo de un adulto ante la sangre, y el mecanismo es efectivamente el mismo.

En los dos casos el niño no controla lo que sucede. No son caprichos, ni manipulación, ni consecuencia de errores educativos.

Qué hacer en esos segundos

La tarea principal es no hacer daño y esperar a que el episodio termine. La ayuda se reduce a unos pocos gestos.

  • tumbe al niño de lado en el suelo o en otra superficie plana, más seguro y previsor por si vomita;
  • retire todo lo duro que haya debajo de la cabeza y alrededor, y sujétele la cabeza para que no se golpee;
  • quédese al lado y mire el reloj: la duración real casi siempre resulta ser dos o tres veces menor que la percibida;
  • afloje la ropa apretada del cuello;
  • cuando todo pase, abrácelo con calma, tranquilícelo, déjelo descansar y compórtese con normalidad.

Qué no hay que hacer

  • no lo sacuda, no le dé palmadas en las mejillas, no le eche agua ni le sople en la cara: nada de eso acelera la recuperación;
  • no lo levante en vertical ni lo lleve en brazos durante el episodio, porque de pie llega menos sangre al cerebro y en la forma pálida eso alarga directamente el desmayo;
  • no le meta en la boca una cuchara, el chupete ni los dedos: la lengua no se traga y quienes salen perdiendo son los dientes del niño y sus dedos;
  • no lo riña ni lo castigue después: no eligió hacerlo;
  • no empiece a ceder a cualquier petición con tal de que no llore. Los episodios no cesan por eso y los límites se difuminan.

Sobre la reanimación cardiopulmonar hace falta una matización. En un episodio típico no se necesita, porque la respiración arranca sola. Pero si el niño no ha vuelto a respirar en un minuto aproximadamente, sigue pálido o azulado y no responde, eso ya no es un episodio corriente: avise a los servicios de urgencia y empiece las maniobras de reanimación tal como se enseñan en los cursos de primeros auxilios.

Cuándo hay que pedir ayuda urgente

Llame a urgencias sin pensarlo si:

  • es el primer episodio de su vida y nadie ha establecido antes el diagnóstico;
  • el niño no vuelve en sí en uno o dos minutos, o la respiración no se ha restablecido;
  • las sacudidas duran más de un minuto, se repiten una tras otra o el niño queda confuso durante largo rato;
  • antes del episodio hubo un traumatismo craneal, o el niño se ha golpeado fuerte al caer;
  • el tono azulado o grisáceo persiste después de que la respiración haya vuelto;
  • el episodio ocurrió corriendo, nadando, en plena excitación o sin ningún motivo aparente.

El último punto es el más importante de todos. Un espasmo del sollozo corriente siempre tiene un desencadenante: dolor, susto, rabia. Una pérdida de consciencia sin causa, con esfuerzo, dentro del agua o ante un ruido fuerte puede ser la manifestación de una alteración del ritmo cardíaco y no una reacción inofensiva.

Qué comprueba el médico y por qué el electrocardiograma es obligatorio

El diagnóstico se hace con el relato de quien lo vio: circunstancias, orden de los hechos, duración, color de la piel, comportamiento posterior. Ayuda mucho un vídeo si alguien llegó a grabarlo: treinta segundos grabados valen media hora de explicaciones. Suelen pedirse dos pruebas, cada una por su motivo.

  • Análisis de sangre con hemoglobina y reservas de hierro. En los niños con episodios frecuentes el déficit de hierro aparece bastante más a menudo. Al reponer las reservas, en una parte de ellos los episodios se espacian o desaparecen. Los preparados de hierro los indica el médico según el resultado: darlos a ciegas no tiene sentido y no es inocuo.
  • Electrocardiograma. No se pide por rutina, sino para descartar alteraciones congénitas raras del ritmo, en primer lugar el síndrome de QT largo. Son poco frecuentes, pero se manifiestan de forma parecida: pérdida súbita de consciencia en un niño, a veces con sacudidas. Cuente aparte al médico si en la familia ha habido muertes súbitas en edad joven, ahogamientos inexplicables de alguien que nadaba bien o desmayos en algún familiar, porque eso obliga a estudiar el caso con más detalle.

Si el cuadro es atípico se añade un electroencefalograma para diferenciarlo de una crisis epiléptica. Con una descripción clásica no suele hacer falta.

Cómo convivir con ello y cuándo termina

No existe un tratamiento específico, y por lo general tampoco se necesita: los medicamentos casi no se emplean en los espasmos del sollozo. Lo que funciona es otra cosa.

  • Reduzca el terreno en el que los episodios se disparan con más facilidad: falta de sueño, hambre, sobreexcitación al final del día, jornadas demasiado largas sin descanso.
  • Detecte la escalada antes de que el niño llegue al llanto: desviar la atención es más fácil en el primer segundo del berrinche que en el quinto.
  • Mantenga las normas de siempre. Los niños notan enseguida que después de un episodio consiguen lo que querían y, aunque no lo provoquen a propósito, los motivos para estallar se multiplican.
  • Cuente lo que pasa a todos los que se quedan con el niño: abuelos, canguro, educadores. El peor momento lo pasa quien lo ve por primera vez y no sabe qué hacer.
  • Anote con qué frecuencia ocurre y en qué circunstancias: de memoria esos datos se reconstruyen mal y son justo los que el médico necesita.

Con la edad los episodios se espacian y desaparecen: en la mayoría de los niños hacia los cuatro o cinco años, en algunos algo más tarde. Conviene volver a consultar si se han hecho más frecuentes, más largos o más intensos, si empiezan a ocurrir sin motivo claro o si condicionan la vida de la familia.

Consulta en línea

En una consulta en línea el médico repasará qué aspecto tuvo el episodio, qué hubo antes y después, verá el vídeo si existe y ayudará a distinguir un espasmo del sollozo típico de aquello que exige estudio. Sirve también para decidir qué análisis merece la pena hacer, si el electrocardiograma es urgente y qué hacer con resultados ya obtenidos, y para repasar las normas de casa: cómo actuar durante el episodio y cómo no construir alrededor de él toda la vida familiar. El primer episodio de la vida se valora en persona y sin demora: ese es el caso en que la consulta a distancia no sirve.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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Andreea Mateescu

Pediatría8 años de experiencia

Dra. Andreea Mateescu es pediatra con 7 años de experiencia clínica. Se graduó en la Universidad de Medicina y Farmacia Carol Davila en Bucarest (Rumanía) y completó su residencia en pediatría en el INSMC Alessandrescu-Rusescu. Además, cuenta con formación adicional en ecografía general.

La Dra. Mateescu se dedica al cuidado integral de la salud infantil, combinando la medicina basada en la evidencia con un enfoque cercano y personalizado. Considera que una comunicación clara y empática con los niños y sus familias es clave para generar confianza y garantizar una atención médica eficaz y segura.

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  • revisiones preventivas y seguimiento del crecimiento y desarrollo infantil;
  • planificación de la vacunación, incluidos calendarios individualizados o de rescate;
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  • diagnóstico y manejo de enfermedades pediátricas agudas y crónicas;
  • asesoramiento nutricional en lactantes y niños, incluida la elección de fórmulas cuando esté médicamente indicado;
  • atención a niños con patologías complejas o poco frecuentes;
  • orientación práctica y apoyo continuo a padres y cuidadores.
La Dra. Mateescu trabaja con paciencia, sensibilidad y profesionalidad, asegurándose de que cada niño reciba una atención individualizada y de calidad. Su objetivo es favorecer un desarrollo sano y equilibrado, ofreciendo a las familias información clara y apoyo en cada etapa del cuidado infantil.
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Tetiana Radchuk

PsiquiatríaNeurología11 años de experiencia

Tetiana Radchuk es médica especialista en psiquiatría, psicoterapia y neurología. Ofrece consultas online para adultos con trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y enfermedades neurológicas que afectan el sueño, el rendimiento diario y la calidad de vida.

La combinación de estas tres especialidades permite una valoración integral del paciente, considerando tanto los aspectos psiquiátricos como neurológicos para elaborar un plan terapéutico individualizado.

Áreas de atención

  •  depresión, bajo estado de ánimo, astenia y agotamiento emocional; 
  •  trastornos de ansiedad, ataques de pánico, fobias y ansiedad generalizada; 
  •  insomnio y otros trastornos del sueño; 
  •  trastorno bipolar y otros trastornos del estado de ánimo; 
  •  trastorno obsesivo-compulsivo (TOC); 
  •  TDAH y trastorno del espectro autista (TEA) en adultos: evaluación y seguimiento; 
  •  trastornos psicosomáticos, reacciones al estrés y trastornos de adaptación; 
  •  cefalea, migraña y alteraciones del sistema nervioso autónomo; 
  •  selección, ajuste y seguimiento del tratamiento farmacológico, junto con apoyo psicoterapéutico. 

Su práctica combina medicina basada en la evidencia, precisión clínica y un enfoque centrado en el paciente. El diagnóstico y el tratamiento siguen las recomendaciones clínicas actuales y las decisiones se toman conjuntamente con cada paciente. La consulta online permite acceder a atención especializada de forma confidencial y cómoda.

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Svitlana Medvedkova

Neurología23 años de experiencia

Svetlana Medvedkova es neuróloga de la categoría de cualificación más alta, doctora en Ciencias Médicas y profesora. Cuenta con 23 años de experiencia clínica y 19 años de experiencia docente. Está especializada en neurología, medicina física y rehabilitación, y psicología médica.

Áreas de trabajo:

● Enfermedades vasculares agudas y crónicas del cerebro y la médula espinal, y prevención del ictus

● Esclerosis múltiple y otras enfermedades desmielinizantes

● Enfermedades neurodegenerativas, incluida la enfermedad de Parkinson

● Enfermedades del sistema nervioso periférico y autónomo, incluidas las lesiones de la columna vertebral, las mono- y polineuropatías y las lesiones de los nervios craneales

● Migraña, cefaleas y mareos

● Lesiones traumáticas del sistema nervioso central y periférico

● Trastornos de la memoria y la concentración

● Estados de ansiedad y depresión, ataques de pánico, astenia y síndrome de fatiga crónica

● Insomnio y otros trastornos del sueño

● Rehabilitación después de un ictus, traumatismos y otras lesiones del sistema nervioso

La doctora se guía por los principios de la medicina basada en la evidencia y participa desde hace más de 20 años en ensayos clínicos internacionales (GCP). Desarrolla programas individuales de prevención, rehabilitación y apoyo de las funciones cognitivas.

Formato de trabajo: consultas en línea y seguimiento a distancia.

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Pedro Soares Lopes

Medicina familiar3 años de experiencia

El Dr. Pedro Soares Lopes es médico y cuenta con cuatro años de experiencia trabajando principalmente en servicios de urgencias y emergencias. Ha trabajado en HUC, ULSRA, Hospital da Luz de Aveiro y ARS Açores, donde ha evaluado una amplia variedad de problemas médicos y quirúrgicos, desde casos sencillos hasta situaciones complejas que requieren una valoración cuidadosa.

Su experiencia en urgencias le ha permitido atender a pacientes de distintas edades, incluidas mujeres embarazadas. Esta amplia trayectoria clínica le ayuda a evaluar los síntomas, identificar cuándo puede ser necesario realizar pruebas adicionales y explicar los pasos a seguir.

El Dr. Soares Lopes también tiene experiencia en consultas a domicilio y en medicina del viajero. Sabe que los problemas de salud pueden surgir lejos del médico habitual o cuando no está claro a qué servicio acudir. Además, trabajó aproximadamente un año en el ámbito de la salud laboral en los Países Bajos, lo que aportó una perspectiva internacional a su práctica clínica.

Durante una consulta online, el Dr. Soares Lopes procura ofrecer orientación clara y práctica según los síntomas y las circunstancias de cada paciente. Si una afección requiere una exploración física, una valoración urgente o tratamiento presencial, puede explicar por qué y orientar al paciente sobre dónde acudir.

Los pacientes pueden consultar con el Dr. Soares Lopes a través de Oladoctor para problemas de salud adecuados para una consulta médica online.

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