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Colesteatoma

El colesteatoma es una acumulación de piel donde no debería haber piel: detrás del tímpano, en el oído medio y en la mastoides.

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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

El colesteatoma es una acumulación de piel donde no debería haber piel: detrás del tímpano, en el oído medio y en la mastoides. El nombre despista, porque esta formación no tiene nada que ver ni con el colesterol ni con los tumores. Dentro hay epitelio escamoso corriente que se descama sobre sí mismo y crece año tras año como una bola compacta de escamas de piel. No se considera un tumor, pero se comporta con insistencia: al expandirse destruye el hueso que lo rodea, y ese hueso es justo lo que separa el oído del nervio facial, del órgano del equilibrio y de las envolturas del cerebro. Por eso el colesteatoma no se trata con gotas ni con tandas de pastillas, sino con cirugía, y cuanto antes se descubre, menos hay que reconstruir después.

De dónde sale piel en el oído medio

La causa más frecuente es la trompa de Eustaquio, el conducto estrecho que comunica el oído con la rinofaringe y equilibra la presión. Si funciona mal durante años, detrás del tímpano queda una presión negativa y la membrana se retrae hacia dentro formando un bolsillo. Las escamas desprendidas no tienen salida de ese bolsillo, se acumulan, la bolsa se hincha y así aparece el colesteatoma adquirido. De ahí su relación con la congestión nasal crónica, la alergia, el tabique desviado o las vegetaciones grandes en los niños.

La segunda vía es una perforación persistente del tímpano tras una otitis supurada prolongada o un traumatismo: la piel de la superficie externa crece a través del borde del agujero hacia dentro. Lo mismo puede ocurrir después de una cirugía de oído o de una fractura del hueso temporal.

Aparte está la forma congénita: a un niño se le encuentra una bolita blanca detrás de un tímpano íntegro, sin que el oído haya dolido nunca. Es rara y suele descubrirse por casualidad en una revisión o en una prueba de audición antes de empezar el colegio.

Por qué signos se detecta

El colesteatoma casi siempre afecta a un solo oído y crece despacio, de modo que los signos se van sumando a lo largo de meses y años. Conviene sospechar ante lo siguiente:

  • secreción del oído con olor desagradable y pútrido, escasa pero tenaz, que se calma y vuelve;
  • gotas y antibióticos que solo ayudan un rato, y al cabo de un par de semanas todo se repite;
  • pérdida lenta de audición en ese oído y sensación de taponamiento;
  • ruido o zumbido en el oído, a veces dolor sordo o sensación de presión;
  • otitis que se repite varias veces al año siempre en el mismo lado.

El dolor no es propio del colesteatoma, y ahí está la trampa: como el oído no duele, se supone que no pasa nada mientras la formación sigue creciendo. Señales mucho más fiables son precisamente el olor y el hecho de que todo ocurra en un único oído.

Qué se arriesga al esperar

Al crecer, el colesteatoma presiona los huesecillos del oído y los disuelve. La audición perdida así no vuelve sola: incluso una cirugía lograda no siempre la recupera del todo, porque a veces ya no queda nada que reconstruir. Después el hueso se adelgaza hacia el oído interno, y aparecen crisis de vértigo, y hacia el canal del nervio facial, lo que debilita el gesto en esa misma mitad de la cara.

Lo más peligroso ocurre cuando la infección avanza hacia el interior del cráneo. Es infrecuente, pero es exactamente el motivo para no aplazar la visita: el colesteatoma puede acabar en meningitis, absceso cerebral, trombosis de un seno venoso o inflamación supurada del oído interno con sordera irreversible.

Llame a urgencias si, con un oído enfermo, aparecen dolor de cabeza intenso con fiebre alta, rigidez de nuca, vómitos, molestia ante la luz, confusión o convulsiones. Acuda al médico en los próximos días si la audición cae de golpe, si el mareo impide mantenerse en pie, si se tuerce la cara o si el oído empieza a supurar tras un traumatismo o una operación.

Cómo se localiza y por qué hace falta operar

Todo empieza por la exploración del oído con aumento: el médico ve el bolsillo retraído, costras o una masa blanquecina detrás del tímpano. Después se comprueban la audición y la movilidad de la membrana, y para saber hasta dónde ha llegado el proceso se pide una tomografía computarizada de los huesos temporales, que muestra si están destruidos los huesecillos y la pared del canal del nervio facial. La resonancia magnética con una secuencia específica permite distinguir restos de colesteatoma de cicatrices y líquido, sobre todo cuando ya hubo una cirugía previa.

Las gotas y los antibióticos son necesarios, pero solo apagan la inflamación y secan el oído antes de la intervención. El colesteatoma en sí no se reabsorbe ni disminuye con medicamentos: hay que retirarlo por completo. La amplitud de la cirugía depende del hallazgo: a veces basta con abordarlo por el conducto auditivo, y con más frecuencia hay que trabajar sobre la mastoides. Los huesecillos se sustituyen por una prótesis si hace falta, ya sea en el mismo acto o en un segundo tiempo, cuando el oído se haya calmado. Al cabo de un año o año y medio suele programarse una revisión o una prueba de imagen: en algunas personas la formación reaparece y conviene detectarlo al principio.

Recuperación y cuidado del oído

Tras la operación el oído queda taponado unas semanas, la audición está apagada y aún es pronto para valorarla. La recuperación completa suele llevar de seis a ocho semanas y volver al trabajo puede ser antes, según la amplitud de la intervención. Durante ese periodo compensa seguir unas cuantas reglas sencillas.

  • No deje entrar agua en el oído: en la ducha tápelo con algodón untado en vaselina y evite la piscina y el mar unas seis semanas.
  • No se suene con fuerza, porque el aire empuja por la trompa contra el tímpano que está cicatrizando; conviene secarse la nariz sin presión y confirmar los plazos con el cirujano.
  • Estornude con la boca abierta.
  • Pregunte aparte por los vuelos y el buceo: los plazos son individuales y dependen de lo que se haya hecho.
  • Vuelva a consultar si aparecen fiebre, más dolor, secreción abundante, mareo o debilidad de la cara.

El seguimiento después de un colesteatoma es largo, a veces de varios años. No es exceso de celo: las recidivas existen, y detectadas pronto exigen una cirugía mucho menor.

Consulta en línea

En la consulta el médico valorará si sus molestias encajan con un colesteatoma o se explican por una otitis externa o un tapón de cera, le explicará en qué se diferencia una otitis repetida corriente de la que exige una prueba de imagen y le ayudará a no perder tiempo en tandas interminables de gotas. Si ya tiene las imágenes y la audiometría, se revisan con usted y se le dice qué parte de todo eso necesita realmente un cirujano.

El formato también resulta cómodo después de la operación: para preguntar cuándo se puede lavar el pelo, volar o nadar, qué significa el informe de alta y por qué la audición todavía no ha vuelto, suele ser más fácil hablar con un médico en línea que esperar a la siguiente cita presencial. Ahora bien, la exploración del oído con microscopio y la retirada de la formación solo se hacen de manera presencial: la misión de la consulta es aclarar si las necesita y con qué urgencia.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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